2 de agosto 2010 - 00:00

El estilo Tantanián no deja a nadie indiferente

Aunque con formato de recital de canciones, «Viaje de invierno» tiene mucho de teatral y una curiosa mezcla de géneros y autores, con la que Tantanián puede sorprender o irritar sin medias tintas.
Aunque con formato de recital de canciones, «Viaje de invierno» tiene mucho de teatral y una curiosa mezcla de géneros y autores, con la que Tantanián puede sorprender o irritar sin medias tintas.
«Viaje de invierno». De y por Alejandro Tantanián (voz, actuación). Con D. Penelas (piano, dir. musical, arreglos, voz), A. Zuccarelli (cello) y R. Quirós (batería, voces). Invitada: E. Wexler. (Teatro Metropolitan 2, viernes a las 23.15). 

Alejandro Tantanián sorprende, incomoda, desorienta, rompe códigos, molesta. No se sabe si es cantante o actor, o las dos cosas a la vez. No queda claro si su espectáculo es gracioso o dramático, o la suma de ambos. Tiene el formato básico de un recital de canciones pero la estructura conceptual de una pieza de teatro, con sus climas, sus tensiones y su relax. Y como si fuera poco, el repertorio arma un abanico que va desde el tremendo «Ya no» (una musicalización del pianista Diego Penelas sobre la poesía de Idea Vilariño) a la mucho más liviana «Vuelve primavera» grabado por los Teen Tops en los años 60.

Tantanián que es actor, cantante, dramaturgo y director; tiene una importante carrera también en el exterior, y hasta podría ser el próximo director del teatro San Martín cuando Kive Staiff abandone el cargo. Pero más allá de esos datos, lo que queda claro es que este intérprete de voz potente y exagerado histrionismo, es un verdadero artista. Acierta y yerra. Convence o no. A ratos genera admiración y, otros, hasta rechazo. Y no puede decirse que sea especialmente brillante ni como cantante ni como actor. Pero lo que siempre logra es no pasar inadvertido, tener al espectador pendiente de su trabajo, divertir y emocionar en dosis parecidas, obligar a pensar y entretener por igual.

«Viaje de invierno» es una mezcolanza de cosas distintas, muy al estilo Tantanián. Hay un lied de Schubert («Der Leiermann»); varios tangos viejos («El último organito», «Como la mosca», «Soy la muchacha del circo»); canciones de Silvio Rodríguez («Y nada más», «Te amaré y después») y Pablo Milanés («Que ya viví, que ya te vas»). Hay momentos de un dramatismo doloroso («Cuando no hay más que amor» de Jacques Brel en versión española de Nacha Guevara, «Being Alive» de Stephen Sondheim, «Las moscas de Cristo» escrita por su pianista, o la citada poesía de Vilariño), y otros divertidos, irritantes o escatológicos («Dr. psiquiatra» de Gloria Trevi, «Sex with flies» de Martyn Jaques). También hay piezas de Piana y Manzi («Milonga triste»), Boris Vian («Tierra luna»), Chico Buarque («Valsinha») o Georg HTMndel («Lascia quio pianga» de la ópera «Rinaldo»).

Además, cada viernes se suma una actriz-cantante diferente (en la función que vimos fue Eleonora Wexler que tuvo su momento solista con «Negra sombra» de Rosalía de Castro).

En esta inteligente y osada locura teatral/musical el eje es Tantanián. Pero tiene un apoyo fundamental en el pianista Diego Penelas (además director musical, arreglador y compositor), que hizo un trabajo minucioso en las instrumentaciones y en la conducción sonora del grupo.

R.S.

Dejá tu comentario