15 de octubre 2009 - 00:00

El film que merecía la odisea de los Andes

«La sociedad de la nieve» es un admirable documental sobre la famosa historia de los jóvenes uruguayos que sobrevivieron en plena Cordillera, al fin contada por ellos mismos.
«La sociedad de la nieve» es un admirable documental sobre la famosa historia de los jóvenes uruguayos que sobrevivieron en plena Cordillera, al fin contada por ellos mismos.
«La sociedad de la nieve» (Uruguay-Francia-Argentina, 2007, habl. en español. Guión y dir.: Gonzalo Arijón. Docu

Cualquier persona mayor de 30 años conoce, o creía conocer, la historia del vuelo 571 Carrasco-Pudahuel, su accidente en plena Cordillera, la aventura de los jóvenes sobrevivientes, la desesperación al escuchar por radio que ya los daban por muertos, las dramáticas situaciones a lo largo de 72 días de frío, tormentas y avalancha, el esfuerzo agónico de dos de ellos caminando y caminando hasta encontrar unas matas de pasto verde y una posible ayuda humana, el milagro del rescate justo en vísperas de Navidad, y la denuncia de los diarios respecto al modo en que habían podido sobrevivir. También, la polémica que ello significó en su tiempo.

Cualquiera conoce, o cree conocer todo eso. Pero acá, por primera vez, son los propios 16 sobrevivientes los que cuentan la historia, y encima lo hacen en un documental tan bien armado, con un director, Gonzalo Arijón, que ha sabido manejar de modo tan magistral las miradas, los climas, los silencios que preceden alguna anécdota o alguna reflexión, y, particularmente, el sentido de la trascendencia espiritual que deriva de todo esto, que, la verdad, hasta quien cree que sabe todos los detalles se siente atrapado como si recién se estuviera enterando.

Esclarecedor, tremendamente emotivo, «La sociedad de la nieve» cuenta la aventura admirable y perturbadora de unos chicos que viajaron para jugar un partido, un fin de semana, y se jugaron mucho más. Cuenta una historia de situaciones extremas donde se revelan otras historias, incluso, por suerte, la del buen samaritano. Cuenta cómo las circunstancias alteran ciertas convenciones (no esta mal recordar que, para calentarse en las noches, «el dinero volvió a ser papel», como dice uno de ellos, y quemaron dólares, un paso menor hacia redefiniciones y decisiones mucho más importantes, de orden filosófico y religioso). Y presenta, en fin, un testimonio de amistades, dolores, y maduraciones, camino a la alegría.

Quienes hablan son aquellos muchachos, ahora hombres. Algunos hablan también, un día de verano, junto a la cruz que hoy se ha erigido cerca de los restos del avión. Hasta ahí fueron con sus hijos, que hoy tienen la edad de ellos entonces, y con el recuerdo de los que ya no envejecen. Todos, incluso un amigo cuyos padres murieron en el accidente, se abrazan mirando los pequeños homenajes que los deudos han ido dejando, o enviando. Un momento, un film entero, muy fuerte, y muy limpio, como una buena confesión (dicho sea de paso, hoy existen excursiones de dos días a caballo, hasta ese lugar que sobrecoge a todo viajero, y no cualquiera llega hasta ahí).

Una pequeña ironía. Al comienzo, el relato está ilustrado por mínimas escenificaciones de adolescentes chacoteando en el avión, tal como evocan los sobrevivientes. Quien registró esas escenificaciones, con la luz propia de los recuerdos o los sueños, es un ex condiscípulo que tenía que haber ido en ese mismo viaje, pero prefirió escaparse al Brasil con una novia: César Charlone, el notable director de fotografía de «Cidade de Deus», y codirector de «El baño del Papa». Y una pequeña aclaración: el título original de este film uruguayo era «Vengo de un avión que cayó en las montañas». Una frase famosa. Así se conoció primero en festivales (empezando aquí por el de San Luis).

Pero quizá lo principal del relato no era ese momento, sino el modo en que los jóvenes organizaron entre ellos, de un modo inorgánico, algo que al comienzo no sabían si era una instancia superior, o un paso hacia el salvajismo, tal como ellos mismos lo exponen. Por eso el título definitivo, «La sociedad de la nieve». Así se llama, también, el best-seller de Pablo Vierci nacido precisamente a partir del material de esta película.

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