Tras el 1,24% que cedió el S&P Merval al cerrar el viernes en 86.359,78 puntos, la que acaba de finalizar, sumando 7,7% en dólares y 7,5% en pesos, es la cuarta mayor suba semanal del año y la mayor desde el 11,2% de la primera de noviembre. Frente a esto, el Índice MSCI Argentina avanzó 8,6% y los principales ADR 1,7% en promedio (3,8% los de doble cotización cayendo 4,42% los listados en Nueva York). Antes de pensar que la suba se debió a los rumores de un acuerdo con el FMI (que el miércoles alcanzaron su máximum con el 7,4% que “voló” la cartera teórica) es bueno tener en mente que los números no parecen hablar de una “suba excepcional”, y que además veníamos de dos bajas semanales significativas de 6% y 10,5%, lo que sugiere un simple “ajuste”. El operado la última rueda, magros $1.497 millones, repartidos en 19 alzas, 6 sociedades sin cambio y 39 en Baja. En CeDeAr fueron $4.145 millones (18% arriba) en una jornada en que el dólar se mantuvo sin cambios en $200,5 y la tasa de riesgo país cedió 2,04% a 1779 puntos. Veíamos el viernes como, partiendo de la concepción hegeliana, Marx elabora su Modelo Asiático de Producciones (MAP) definiendo a las sociedades orientales como un despotismo estático. El problema es que el MAP desafiaba su teoría de un materialismo histórico evolutivo universal. Así, en un principio intenta posicionarlo como un proceso posterior al comunismo primitivo, coetáneo de la esclavitud y el feudalismo, pero como esto invalida todo su armado lógico e incapaz de integrarlo, a partir de la segunda edición de Das Capital, no hace nunca más referencia a esta idea (para el barrio: “un chanta”). En una “vuelta de rosca”, Max Weber -el abuelo de la sociología histórica eurocéntrica- extiende las ideas marxistas de un determinismo histórico, incorporando otros factores a más del puramente económico y en 1905 publica su obra magna, “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” donde atribuye al ascetismo protestante -en especial al calvinismo- el nacimiento del capitalismo en Occidente, justificando la preeminencia de la Europa del Norte sobre el planeta. A diferencia de Marx, Weber enfrenta la cuestión del “no desarrollo” en Oriente y en 1915 publica su segunda gran obra sobre la sociología de la religión, “Confucionismo y Taoísmo” y en 1916 la tercera, “Hinduismo y Budismo”, como probaturas de su tesis “protestante”. Seguimos mañana.
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El FMI sí, pero en bonos



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