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El Frente Amplio llega al balotaje con un solo temor: el triunfalismo
Las últimas horas previas a la veda electoral encontraron a la sociedad montevideana movilizada en favor de los candidatos presidenciales José Mujica y Luis Lacalle. Unos 30.000 ciudadanos llegarán desde el exterior para votar.
«Existe un aire un poco eufórico que me parece que no es lo correcto. Les tenemos que pedir a nuestros compañeros y simpatizantes un poco de calma», enfatizó ayer el candidato presidencial José «Pepe» Mujica luego de un acto con sindicalistas en el Club Platense de Montevideo.
Junto a su compañero de fórmula, Danilo Astori, solicitó a los seguidores que «no haya festejos anticipados, procurar no estorbar a la gente que trabaja. Por más que estemos en un ambiente de alegría, evitemos ofender a un compañero», dijo.
El clima de victoria anticipada se palpita desde principios de semana, cuando las principales encuestadoras del país vaticinaron que un triunfo de Mujica sería «irreversible».
Los resultados promedio de las principales encuestadoras (Equipos Mori, Factum, Interconsult, Radar y Cifra) le otorgan en promedio al oficialismo el 50% de la intención de voto contra un 41% del postulante del Partido Nacional, Luis Lacalle, y un 9% de indecisos y personas dispuestas a votar en blanco.
«Preferiría que no existan, son devastadoras y desmovilizadoras», indicó Mujica con respecto a las encuestas. «Tengo miedo. Tengo muchos compañeros importantes que no los he visto trabajando como debería ser», remató.
En ese ambiente de prevención, Astori y Mujica se despedían al cierre de esta edición en un popular «banderazo», característico del Frente, ante una multitud de simpatizantes en la avenida 18 de julio. Desde allí marcharon hacia la Playa Ramírez, donde la dupla favorita ofreció un discurso.
«Vamos Pepe, vamos con la gente», coreaban los simpatizantes del oficialismo mientras caminaban por la principal avenida de la ciudad.
Espontaneidad
Es común que familias enteras de tradición frenteamplista acudan espontáneamente a apoyar a sus candidatos ataviados de banderas y gorros de la coalición. Montevideo, es por lejos, el mayor bastión del oficialismo, y aporta la mitad de votantes sobre un padrón compuesto por 2,5 millones de personas.
Poco antes, Lacalle y Jorge Larrañaga habían hecho su cierre en la Plaza Independencia. Los candidatos blancos depositaron una ofrenda floral en el monumento erguido en honor al general Artigas, ante la presencia de miles de personas que habían arribado al lugar en decenas de colectivos.
El mitin contó con la presencia del líder del Partido Colorado, Pedro Bordaberry.
«La gente ahora tiene que reflexionar», dijo el hijo del ex dictador. «Es por cinco años que elegimos presidente, queremos un gobierno equilibrado», manifestó.
Para evitar la desmoralización de la tropa propia, Larrañaga y Lacalle ofrecieron un discurso llamativamente triunfalista, en el que se mostraron convencidos de un posible triunfo.
«Vamos a apelar a la reflexión de los uruguayos. Mañana (por hoy) comienza la veda electoral. Apelamos a una revolución silenciosa», afirmó Lacalle en medio de aplausos. «Necesitamos un esfuerzo final para defender la democracia, para construir un país. Quiero ser el presidente de todos los orientales», afirmó el ex mandatario (1990-1995). «Es el destino de todos los uruguayos» lo que está en juego, dijo a su turno Larrañaga.
Estos dos actos, casi simultáneos, pusieron fin a una campaña electoral que estuvo lejos de lucirse por la cantidad de propuestas de gobierno y que estuvo dominada por los agravios entre los candidatos.
Pasajes gratuitos
Se estima que más de 30.000 uruguayos radicados en el exterior llegarán al país para votar el domingo, la mayoría provenientes de la Argentina. Unas 15.000 personas aprovecharon los pasajes gratis dispuestos por el Gobierno de Tabaré Vázquez. Las autoridades confirmaron, además, la presencia de orientales radicados en Brasil, Chile, Paraguay y Venezuela.
Según los cálculos del Frente Amplio, los ciudadanos que vendrán desde el exterior para participar en las elecciones multiplican por cuatro el número de los que viajaron al país para votar en la primera vuelta.


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