El futuro político es todo incertidumbre, pero el modelo económico está asegurado

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• EXPECTATIVA POR LA ACTITUD DEL FUJIMORISMO PARA ASEGURAR LA GOBERNABILIDAD
El aparente reemplazante del mandatario saliente, Martín Vizcarra, es una garantía para el mercado. La Bolsa de Lima subió aliviada por el final de la crisis. ¿Pero será realmente el final?

La reacción de ayer de la Bolsa de Lima a la caída del presidente Pedro Pablo Kuczynski resultó elocuente: despidió con una suba del 1,04% de su índice selectivo al mismo hombre que tanto la había entusiasmado en junio de 2016, cuando venció apretadamente a la populista de derecha Keiko Fujimori.

El dinero, se sabe, no tiene demasiadas lealtades, pero lo que primó ayer fue el alivio ante el desenlace de una crisis que ya comenzaba a pesar demasiado sobre las expectativas económicas: del crecimiento esperado de un 4%, las previsiones ya comenzaban a hablar de un 3,5 y bajando.

Lo que los mercados nunca advierten es que sus euforias suelen ser como los enamoramientos rápidos: fulgores de destino incierto. La administración de este desangelado economista de 79 años, un liberal de pura cepa y uno de los rostros del "milagro" peruano, acaso haya nacido con una marca trágica que en su momento no se quiso advertir.

"El Gobierno de Kuczynski fue bastante inestable desde el primer momento. Se sabía que su administración iba a resultar difícil, sobre todo por la existencia de una oposición muy dura en el Congreso", le dijo a Ámbito Financiero desde Lima el politólogo Oscar Vidarte, de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). En efecto, lo que salió de las urnas fue un engendro político, que le dio el Poder Ejecutivo a Kuczynski y el control pleno del Legislativo a un fujimorismo ascendente y en llamas detrás de la causa del indulto a Alberto Fujimori.

"Lo increíble es que el Gobierno haya caído en tan poco tiempo y en medio de olores poco democráticos", agrega el analista, en referencia a una administración que duró apenas un año y siete meses.

¿Pero por qué muchos hablan de un desplazamiento institucionalmente objetable, si la Unidad de Inteligencia Financiera acaba de determinar que Kuczynski se hizo con 3,4 millones de dólares en concepto de supuestos trabajos de consultoría para la constructora Odebrecht entre 2005 y 2017, contraprestación de una relación que duró desde sus tiempos de ministro de Economía de Alejandro Toledo hasta la actualidad? ¿No hay allí, al menos una incompatibilidad entre las funciones privadas y públicas, si no un indicio fuerte de corrupción?

Vidarte respondió que "hemos visto pedidos de vacancia (juicio político) exprés, el primero fallido en diciembre y de nuevo ahora, sin causales realmente fuertes. No defiendo a Kuczynski, pero no es posible que en Perú sea más fácil sacar a un presidente que a un alcalde distrital".

El futuro se presenta como un verdadero albur. Se supone que asumirá el vicepresidente primero, Martín Vizcarra, que al cierre de esta edición regresaba precipitadamente de Canadá, donde servía como embajador desde el año pasado. Se trata, según Vidarte, de un político que ha demostrado habilidades en la etapa en la que fue presidente regional (gobernador) del pequeño departamento de Moquegua entre 2011 y 2014, así como en su anterior función de ministro de Transportes. "Pero entramos en una fase compleja, con muchas preguntas y pocas respuestas", explicó.

"Hay varias razones para pensar así. La primera es que nadie sabe si los ministros que acompañaron a Kuczynski van a seguir. Lo más probable es que no lo hagan, ya que muchos dijeron que si el Presidente se iba, ellos se irían con él. En un sentido, lo mejor para el nuevo Presidente sería comenzar de cero, para no ser vinculado con un Gobierno que terminó de esta manera", detalló el analista.

"En segundo lugar, el nuevo presidente tendrá que construir nuevas alianzas; está visto que las que tenía Kuczynski no le alcanzaron. Pero siguen las incógnitas. ¿Que van a hacer los parlamentarios oficialistas? ¿Y qué habrán los cercanos a Keiko Fujimori? ¿Y los de su hermano, Kenji?", siguió. Los fieles a Keiko eran los impulsores de la "moción de vacancia" (juicio político) que iba a votarse hoy. Los del segundo, los que querían salvar a Kuczynski como ya lo habían hecho en diciembre, a cambio del indulto de papá Alberto, aunque esta vez con prácticas poco republicanas que quedaron inmortalizadas en el video que selló la suerte del antiguo virtuoso de la flauta traversa.

Un tema no menor es lo que hará la segunda vicepresidenta y primera ministra, Mercedes "Mecha" Aráoz. Esta dijo que renunciaría con PPK, pero eso dejaría más debilitado al nuevo Gobierno. Acaso lo suyo sea tanto convicción como oportunidad, ya que la bancada de la fujimorista Fuerza Popular la tiene como uno de los blancos de una ofensiva que continuará, además de con ella, con Kenji y con tres legisladores suyos vinculados al escándalo por la presunta compra de votos contra la vacancia del mandatario defenestrado.

En tanto, la incertidumbre es tal que ya surgen voces muy fuertes que reclaman no esperar tres años para volver a votar. "Sin embargo, un escenario de elecciones anticipadas no es fácil desde el punto de vista constitucional", estimó el analista de la PUCP. Esa posibilidad se activaría si ninguno de los dos vicepresidentes acepta el cargo.

Hay, entre tanta incertidumbre, una certeza: un cambio de rumbo está descartado. "Perú no lo ha tenido desde hace veinticinco años y Vizcarra no es un dirigente antimodelo ni un contestatario. Su prioridad va a ser buscar una alanza política que permita la gobernabilidad. Cómo lo logrará es la gran pregunta", completó Oscar Vidarte.

Por eso, pase lo que pase, la Bolsa va de festejo en festejo.

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