Parece haberse agitado el avispero del mercado de divisas emergentes por varios factores externos, como el accionar de la Fed y la desaceleración china. Lo cierto es que, si bien en España sufrieron más el impacto de la devaluación del peso argentino, ya muchos banqueros centrales del G-7 reconocen su preocupación por la ola de ventas en emergentes. Según el índice del JP Morgan, la Argentina lidera el ranking de devaluación en 2014 con más del 17%, seguida bien detrás por Turquía con casi el 6% (pese a fuertes intervenciones oficiales) y Rusia con más del 4%. Tanto el rublo como el rand sudafricano muestran niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008-2009. Desde el punto de vista regional, el peso ha ganado competitividad frente el real. Ahora habrá que ver si esto se traduce en mayores exportaciones o menores importaciones que mejoren la balanza bilateral.
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