El holandés rico que tiene tristeza

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El film relata la historia de un millonario que contrata un servicio para que lo maten, pero se arrepiente.

Comedia negra con aire romántico en su primera parte, comedia romántica con trasfondo negro en la segunda, comedia ligera en general, y no diremos cómo termina, esta película holandesa cuenta la irónica peripecia de un tipo forrado en plata pero aburrido de no sentir nada. Es el vacío existencial en persona. ¿Para qué vivir? Decide matarse. Pero de pronto se enamora de una chica. Y ella se enamora de él.

¿Para qué matarse, entonces? El problema es que, justo antes de conocerla, él contrató los servicios de una agencia de "muerte asistida", algo así como "Usted pone el cuerpo, nosotros le damos un buen final". Opción: "de sorpresa". "Y no le devolvemos el dinero". La chica lo entiende: ella también contrató el mismo servicio.

Ahora sólo les queda disfrutar de la poca o suficiente vida que les queda, mientras se las ingenian para escapar de las "sorpresas". Entretanto, el público disfruta con la simpatía de los intérpretes, el ingenio del guión y de los diálogos, la belleza de una elegante serie de lugares, pilchas, autos y demás muebles e inmuebles, la buena mano del director para hacernos mantener la sonrisa casi a todo lo largo, y la moraleja que va surgiendo de la trama.

El director es Mike van Diem, una autoridad del cine publicitario que en toda su vida sólo hizo un mediometraje y un largo: "Carácter". Y con ese solo largo se ganó el Oscar. Los intérpretes, Jeroen van Koningsbrugge, Georgina Verbaan, Henry Goodman (el dueño de la empresa de sepelios asegurados) y Jan Declair (el jardinero con algo para decir). Guión de van Diem y Karen van Holst Pellekaan, basado en el cuento "De surprise", del humorista holandés Herman Pieter Schonfeld, alias Belcampo (que eso significa Schonfeld en italiano).

Dicho sea de paso y sin mala leche, el asunto trae a la memoria una vieja pieza de Bernard McKenna con Graham Chapman, "The Odd Job", que acá se estrenó como "Haga el favor de matarme". Un tipo, deprimido porque la mujer lo dejó, contrata a un fulano sin trabajo para que lo mate. La mujer vuelve, él se reanima, y el otro, ahora que tiene un trabajo, quiere cumplirlo, no sea que le exijan la devolución del dinero anticipado.

P. S.

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