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El huracán Irene pasó sin pena ni gloria por Nueva York
Las costa este de Estados Unidos recibió al huracán Irene, que dejó 18 muertos e inundaciones. Algunas de las zonas más afectadas fueron la ciudad de Filadelfia, el estado de Nueva York y Carolina del Norte.
La ciudad amaneció ayer desolada, con tiendas cerradas y el servicio de transporte público suspendido. Pero con el paso de las horas los neoyorquinos dejaron el temor de lado y salieron a las calles a hacer deporte o a inmortalizar, junto a los turistas con sus máquinas fotográficas, un peculiar domingo de agosto.
«Nos temíamos lo peor, pero al final fue sólo una lluvia muy fuerte», relataron Mariana y David, dos turistas españoles en Manhattan. «Tomamos fotos en Times Square, y estábamos completamente solos», agregaron. Para dos jóvenes italianas de vacaciones, Natalia y Valentina, todo terminó en «un buen susto».
«Pero por la tensión y los nervios no pudimos pegar ojo en toda la noche», dijeron.
De todas formas, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió que se sigan manteniendo los recaudos: «Aunque Irene se ha convertido en una tormenta tropical y se ha debilitado, sigue siendo una tormenta peligrosa y sus riesgos no han acabado», advirtió.
Obama indicó que, entre otras cosas, aún había riesgos de inundaciones, debido a las crecidas de los ríos por las lluvias traídas por Irene, y más personas podrían quedarse sin electricidad, además de los 4,5 millones que ya han quedado sin servicio en toda la costa este.
Por su parte, el alcalde Michael Bloomberg celebró que Irene pasó por la ciudad sin provocar víctimas. Los daños también parecen limitados, y la orden de evacuación impartida -la primera de la historia de Nueva York- ya fue levantada. De todos modos, superado el miedo, la ciudad se encaminaba hacia la normalidad, a pocos días de la ceremonia prevista por el décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001. El rascacielos que surgirá de las cenizas del viejo World Trade Center era precisamente uno de los objetivos más expuestos a la furia del viento, pero salió de la prueba indemne. Las obras proseguirán hoy.
Irene, que en el resto de la costa este del país provocó por lo menos 18 víctimas mortales y cuantiosos daños, pareció en cambio «reacia» a los reflectores de Nueva York, todos apuntados en su dirección. Las primeras evacuaciones indican que la reparación de los daños costará por lo menos 5 millones de dólares.
Los reporteros que se habían desplazado hasta Battery Park, una de las zonas desalojadas, no pudieron hacer otra cosa que constatar que el mar se encrespó, pero la poca agua que invadió las calles en esa punta extrema de Manhattan se fue retirando sin haber avanzado apenas tierra adentro. Aunque en Brooklyn, algunas calles de Coney Island quedaron bajo el agua.
Las inundaciones de mayor envergadura, sin embargo, se produjeron a las afueras de la ciudad, a lo largo de la costa.
«Los mayores daños se registraron en Long Island», explicó el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Como.
La situación en la Gran Manzana se resolvió mejor de lo previsto, aunque unas 90.000 personas se quedaron sin electricidad por el impacto del ciclón. Los apagones afectaron a los residentes de Bronx, Staten Island, Brooklyn y, sobre todo, Queens, donde unas 25.000 sufrieron el corte del suministro eléctrico. En total, los cortes de energía afectaron a más de 3 millones de personas en toda la región. Además cerca de 10.000 vuelos fueron suspendidos y los aeropuertos seguían ayer cerrados, aunque se estudiaba reabrirlos durante la jornada de hoy.
Agencias ANSA y EFE


