31 de octubre 2012 - 00:00

El huracán Sandy destrozó la costa noreste: 41 muertos (18 en N. York)

El huracán Sandy destrozó la costa noreste: 41 muertos (18 en N. York)
Washington y Nueva York - Nueva York y las otras principales ciudades del noreste de EE.UU. lidiaban ayer con los estragos causados por el huracán Sandy, que comenzó a desvanecerse en la medianoche del martes tras dejar al menos 41 muertos y multimillonarios daños en la zona más poblada del país. En este contexto, tanto Barack Obama como su rival, el republicano Mitt Romney, centraron toda su acción pública en las consecuencias de la tormenta, a una semana de las elecciones presidenciales (ver aparte).

Tan sólo en Nueva York, el alcalde de la ciudad, el exrepublicano Michael Bloomberg, estimó en 18 el número de víctimas mortales causadas por la poderosa tormenta postropical. Otras 23 personas fallecieron en EE.UU. según la cadena ABC. Las muertes -por la caída de árboles, electrocución o siniestros automovilísticos- se produjeron en los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Virginia Occidental, Connecticut, Pennsylvania y Maryland, que fueron declarados zona de desastre por el Gobierno central. Las víctimas fatales estadounidenses se suman a las 67 que Sandy causó a su paso por el Caribe.

Algunos barrios de Manhattan, en especial los del sur de la ciudad, como el distrito financiero, Battery Park, Tribeca y Lower East Side, mostraban fachadas devastadas, calles anegadas y decenas de miles de hogares sin luz.

«No se confundan, ésta fue una tormenta devastadora, tal vez la peor que hemos visto durante bastante tiempo», dijo Bloomberg. «El rostro de nuestra ciudad ha cambiado», definió.

Otras calles de la metrópoli buscaban volver poco a poco a la normalidad gracias a la restitución parcial y gratuita de los colectivos, aunque la autoridad del transporte no precisó cuándo volvería a funcionar el subte. Al cierre de esta edición, se había restablecido el tránsito en cinco de los siete puentes que comunican Manhattan con las ciudades satélites.

Hasta la emblemática Times Square, un sitio en ebullición permanente, epicentro de Manhattan, había lucido desierta desde la tarde del lunes, aunque anoche recuperaba algo de su tránsito incesante de peatones y vehículos.

Hoy reabrirá la sede de Naciones Unidas, en el este del rectángulo que conforma Manhattan, y también lo hará Wall Street, después de permanecer cerrado durante dos días por primera vez en casi tres décadas.

Aun así, unas 500.000 personas (200.000 hogares) permanecían anoche sin electricidad en Manhattan, un día en que las temperaturas bajaron fuertemente. En toda la región noreste, desde Maine hasta Carolina del Norte, hasta ocho millones de habitantes seguían a oscuras.

El tránsito aéreo, tras la cancelación de 14.000 vuelos, comenzó ayer a activarse, y hoy se reabrirá el aeropuerto JFK de Nueva York. No así las escuelas, que permanecerán cerradas.

La peor parte, sin embargo, se la llevó Nueva Jersey, vecina a Nueva York, donde Sandy tocó tierra la noche del lunes con vientos de 145 kilómetros por hora.

«El nivel de devastación de la costa es inimaginable», dijo el gobernador del estado, Chris Christie, quien advirtió entre otros que el restablecimiento del servicio eléctrico podría tardar más de una semana.

Atlantic City, una de las mecas de los juegos de azar en la costa este sita en Nueva Jersey, es «totalmente insegura», agregó el político republicano, un estrecho aliado del candidato a la presidencia Mitt Romney pero que ayer halagó la respuesta dada al desastre por el presidente Barack Obama.

A su vez, el fuego destruyó más de 50 casas en Queens, localidad aledaña a Nueva York, que alberga a barrios empobrecidos.

Además, Sandy causó alarma por inundación en la central nuclear más antigua del país, la de Oyster Creek, al sur de Nueva York, que debió ser apagada, informaron las autoridades de supervisión atómica (NRC).

El presidente advirtió que la recuperación en toda la región va para largo, según dijo en la central de la Cruz Roja, en la que constituyó su única presencia pública en un día que dedicó íntegramente a coordinar las ayudas a los estados afectados.

«La tormenta no ha pasado aún», dijo el mandatario, quien durante la jornada habló con todos los gobernadores y alcaldes de los lugares afectados y coordinó una nueva reunión con los máximos responsables de las tareas de recuperación y rescate. A todos ellos prometió ayuda del Gobierno central.

«La recuperación no va a ser fácil, pero lo importante es que mantengamos el espíritu de resistencia», subrayó.

Salvo por su breve escapada a la Cruz Roja, Obama permaneció todo el día en la Casa Blanca coordinando las operaciones de respuesta a Sandy. El presidente canceló todos los actos de campaña y hoy visitará Nueva Jersey junto con el gobernador Christie.

Consciente del posible impacto de Sandy en las elecciones, también el republicano Romney mantuvo un perfil bajo, suspendiendo oficialmente un acto en el estado clave de Ohio, que acabó transformado en un «acto de ayuda tras la tormenta» en el que animó una vez más a sus seguidores a realizar donaciones para los damnificados.

«Nuestro corazón está triste por todo el sufrimiento que está viviendo una buena parte del país», dijo Romney a los asistentes, antes de revelar que también él había hablado con varios de los gobernadores de los estados más afectados.

Pero mientras Obama visita mañana Nueva Jersey en su calidad de presidente, Romney retomará la carrera electoral en Florida, donde tratará de convencer a los votantes de que él es el más indicado para ocupar la Casa Blanca a partir del año que viene.

Agencias DPA, AFP, ANSA, EFE y Reuters

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