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El lado oscuro de la época dorada
Susana Toscano: “‘Gigoló’ de García Velloso puede ser vista como una película de las de antes, sobre la alta burguesía porteña de los años 20”.
El debut de esta obra de 1925 está previsto para el sábado a las 20.30 en el Teatro Regio (Avenida Córdoba 6056). Integran el elenco Andrea Bonelli, Víctor Hugo Vieyra, Martín Slipak, Pepe Novoa, Pablo Cedrón, María Ibarreta, Esteban Prol, Luna Pérez Lening, Susana Varela, Lisandro Zárate Giménez y Matías Poloni.
García Velloso, nacido en Rosario, fue catedrático, periodista, autor de manuales de literatura y de actuación, guionista de cine y prolífico dramaturgo. En 1910 fundó la Sociedad de Autores Dramáticos (luego Argentores), y también participó de la creación de la Casa del Teatro.
Dialogamos con la directora de "Gigoló, quien luego de 24 años de residencia en España regresó a Buenos Aires, en 2013, con su exitoso espectáculo "Anda jaleo", en el que tres heroínas de García Lorca (Bernarda Alba, Yerma y doña Rosita la soltera) se reúnen una noche para exhumar los restos de su creador.
Periodista: "Gigoló es una obra poco conocida, salvo para los académicos ¿Cómo llegó hasta usted?
Susana Toscano: Blanca Podestá la estrenó con su compañía en 1925 y no quedan registros de otras puestas. A mí me la dio a conocer Rita Cortese en 1988, un año antes de irme a España. Me gustó mucho, pero allá no la podía dirigir porque es un material muy argentino y tiene que hacerse con actores argentinos. En 2013 presenté el proyecto en el San Martín y no prosperó, pero este año lo volví a ofrecer ya con el protagónico a Andrea Bonelli- y me lo aceptaron. El autor define a "Gigoló como un drama de amor, de dolor y de muerte. Y a la vez brinda un retrato de época pintoresco y con personajes característicos. Son los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando la Argentina era el "Granero del Mundo" y los terratenientes amasaban grandes fortunas.
P.: La época de tirar manteca al techo...
S.T.: Sí. Los argentinos pudientes viajaban todos los años a Europa. La alta burguesía porteña de aquellos años estaba integrada por hombres machistas y poderosos que frecuentaban la vida nocturna, y vivían con naturalidad una doble vida sin que esto fuera cuestionado socialmente, siempre que se guardaran las apariencias. Aparte de sus familias tenían mujeres con las que viajaban o convivían a escondidas. En cambio, el papel de la mujer consistía en ser buena esposa y madre. Las de familia adinerada sólo podían estudiar francés y piano, y las pocas mujeres que salían a trabajar casi no existía mercado laboral para ellas- lo hacían en puestos poco calificados. La mayoría dependía económicamente de sus padres y luego de su marido.
P.: ¿Qué sucede con la protagonista?
S.T.: El marido la abandona a poco de casarse y ella queda sola con una beba y pasa a ser la amante de un millonario. No ve otra opción. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Volverse pantalonera, trabajar de institutriz? En aquella época corría mucho dinero y las familias adineradas acordaban los matrimonios de sus hijas para asegurarles un buen futuro. Entonces, las circunstancias favorecían que una mujer hermosa alcanzara cierto estándar de vida por ser la mantenida de un gran señor.
P.: ¿El autor toma posición?
S.T.: Tiene una mirada comprensiva sobre esos hombres, pero presenta a la protagonista como una fuerza avasalladora que intenta romper con ese sistema tan injusto para la mujer. Y cuando Clara se enamora de un hombre mucho menor que ella, se rebela contra ese orden social con más fuerza porque no le deja ninguna salida.
P.: Se le impide votar, estudiar, profesionalizarse...
S.T.: Y también se enfrenta a esos hombres que la agobian con su machismo. Es una mujer que se atreve a todo, por eso me gustó tanto la obra.
P.: ¿Clara podría ser discípula de Nora, la protagonista de "Casa de muñecas"?
S.T.: No sé si habrá influido en García Belloso la lectura de Ibsen. El viajó mucho a Europa y estuvo conectado con autores importantes. Fue un hombre comprometido con su profesión: escribió más de 100 piezas teatrales, dirigió el primer largometraje argentino (la película muda "Amalia"), hizo el guión de "Besos brujos", unió a los Podestá con Florencio Parravicini. En "Gigoló se ve su gran poder de observación y hasta se mete con temas tabúes. Por ejemplo, muestra a la protagonista tomando cocaína y defendiendo su amor por un jovencito. Algo escandaloso para la época. Hasta su hija de 15 años le pide que vuelva con su primer marido.
P.: ¿Él no la había abandonado?
S.T.: Reaparece después de 15 años a reclamarle la patria potestad de la nena. Tremendo ¿no? Si todavía tenemos que pelearla tanto, ¿se imagina cómo se nos consideraba a las mujeres en aquella época? ¡Ni existíamos!
Entrevista de Patricia Espinosa


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