28 de septiembre 2009 - 00:00

El liberal que gozó en “Gran Hermano”

Guido Westerwelle devuelve a su partido al poder tras superar una imagen de frívolo y superficial. Es gay y lo reconoce en público. En la foto, junto a su pareja, Michael Mronz.
Guido Westerwelle devuelve a su partido al poder tras superar una imagen de frívolo y superficial. Es gay y lo reconoce en público. En la foto, junto a su pareja, Michael Mronz.
El presidente del Partido Liberal (FDP) de Alemania, Guido Westerwelle, cumple por fin su gran sueño de devolver a su partido al poder después de once años de oposición, y tras cuatro años de ser el azote parlamentario de la «gran coalición» que ahora termina.

Westerwelle será junto a Merkel el arquitecto del nuevo Gobierno alemán y se lo baraja como posible ministro de Exteriores o de Economía.

Este abogado de 47 años dijo haber aprendido la lección de 2005, cuando no alcanzó los votos necesarios para gobernar con Ángela Merkel, y apostó por una campaña sin estridencias y moderando los conocidos alegatos radicales a favor del mercado en tiempos de crisis.

Westerwelle no oculta su homosexualidad, se muestra junto a su pareja, Michael Mronz, en actos privados y oficiales y parece, a ojos de los electores, haber conseguido lavar su imagen del daño que sufrió cuando recorría el país en el «Guido-Mobil», como se llamó a su estrafalario autobús.

El líder liberal participó además en la versión alemana de «Gran Hermano», mientras repetía que alcanzaría la irreal meta del 18% -cifra que llevó pintada en la suela de los zapatos-, creándose una imagen de snob superficial y voluble.

El FPD, a menudo calificado como «el partido de los que ganan más», tuvo en las últimas décadas activa participación en el Gobierno como socio minoritario en coaliciones encabezadas tanto por democristianos como por socialdemócratas, hasta que en 1998 dejó el poder tras la caída de Helmut Kohl (CDU).

Agencia DPA

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