«Policía malo, policía bueno» o algo similar es lo que parecen estar jugando los analistas del mercado. «El bueno» (como en cualquier cinta de Hollywood) es la economía norteamericana, «el malo», la del resto del mundo. Hay días en que golpea -a los titulares sin dudas, al mercado habrá que verlo- más uno que otro. Ayer fue el turno de «el malo»: los datos preliminares del índice de gerentes de compra europeo bajó por tercer mes consecutivos, prenunciando que el Viejo Continente podría entrar durante este trimestre en una recesión formal (desde el punto de vista técnico ya estamos en una), mientras el índice chino retrocedió al mínimo de los últimos cuatro meses. Como para redondear la idea que la economía global no está caminando sobre rieles, los analistas de FedEx (por su actividad, la empresa es especialmente sensible a la salud económica mundial) redujeron su expectativa de crecimiento para el PBI mundial del 2,95 al 2,3% para el corriente año. Frente a esto los datos macronorteamericanos mostraron que el número de personas solicitando el seguro por desempleo fue el menor en cuatro años y el índice de indicadores de liderazgo experimentó su quinta suba consecutiva sugiriendo que la expansión económica (norteamericana) se mantendría hasta avanzado el verano boreal. Desde ya que podemos cuestionar fácilmente la validez de los últimos datos (no olvidar que el excelente clima de 2011/12 ha beneficiado directamente la creación de empleos y el incremento del consumo) e incluso podemos mencionar que los precios inmobiliarios de enero, en lugar de trepar se mantuvieron estables a nivel nacional (reflejando que la demanda es quien tienen la última palabra), pero los comentaristas sólo destacan las noticias locales alcistas, soslayando las negativas y dejando este sitial sólo para las foráneas (la futura elección presidencial podría tener algo que ver). Los Estados Unidos no pueden vivir en una burbuja sin considerar al resto del mundo, pero ningún otro país se acerca tanto a poder hacerlo. Más allá de los titulares, si ayer el Dow cedió un 0,6% a 13.046,14 puntos, anotando tres bajas sucesivas, las razones principales -aun cuando no sean evidentes- son de índole local, no importa lo que digan los charlatanes del mercado.
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