26 de enero 2009 - 00:00

El mundo será distinto, pero el mercado es el mismo

No es que no haga falta (aunque podemos discutir si es una cuestión de hombres o de leyes), pero la decisión del Poder Ejecutivo de anunciar la reregulación del mercado financiero, luego que prácticamente todo lo que tenía que explotar voló por los aires y antes de esbozar un plan para sanear lo que queda, tal vez no sea una idea muy buena y genere tantos o más problemas que soluciones. Por lo pronto demorará la recuperación del sistema y contribuirá a la secular migración de fondos al exterior. Políticamente puede lucir bien, pero como la decisión de congelar los sueldos de los burócratas (que en el actual escenario recesivo -crece el desempleo y los salarios caen-es un favor para los políticos), no por eso lo será. Seguramente en los próximos días presenciaremos un fárrago de medidas, pero lo concreto es que hasta aquí el mercado no se muestra muy entusiasmado. Razones para explicar el 2,5% que perdió el Dow la semana pasada (o el 0,51% del viernes cuando cerró en 8.077,56 puntos) hay muchas: los malos resultados de Microsoft, GE y un sinnúmero de empresas (entre ellas Samsung que marcó la primera pérdida de su historia), la caída de la economía china y mundial, la suba del petróleo y especialmente la del oro, etc. Pero cada una y todas estas malas noticias podrían fácilmente ser desestimadas si el presidente Obama fuese capaz de efectuar un solo anuncio que devuelva la confianza de los inversores en el futuro.

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