- ámbito
- Edición Impresa
“El musical de hoy debe adaptarse a la realidad”
Cociuffo: “Los productores piensan opciones porque hoy la gente no puede gastar 600 pesos en una platea”.
Periodista: ¿A qué atribuye el éxito de "Los monstruos", que comenzó como un workshop en la Bienal de Arte Joven?
Natalia Cociuffo: Se generó un fenómeno y todo el mundo quiere verla. Lo atribuyo a que tiene un texto muy potente, está muy bien dirigida, con Mariano Chiesa hacemos buena dupla y somos muy simbióticos, eso es algo que no pasa siempre, el hecho de que con un compañero se vaya para adelante por igual. El creador, Emiliano Dionisi, tenía 28 años cuando participó del concurso y ahí recibió una beca para ampliar el proceso creativo. Los tutores fueron Pablo Gorlero y Joaquín Bonet y la obra estuvo sólo tres meses el año pasado. Sebastián Blutrach, dueño de El picadero, quedó fascinado y recibió muchos halagos, quiso volver a programarnos pero no hubo lugar hasta mayo. Hasta grabamos el disco y la gente lo compra, quiere tener la música en su casa.
P.: Lo dice con asombro.
N.C.: Sí, es espectacular. Otra cosa que pasa con la obra es que se está empezando a vender como formato y la van a montar en Brasil y Uruguay con otros actores. En general lo de afuera llega a nuestras carteleras, pero pocas veces vemos que obras locales y sus textos se hagan afuera. Me encanta cómo nos estamos expresando en el mundo y en nuestro caso en particular, que no somos lo que se dice muy famosos, se vuelve difícil que el público elija una obra sin estrellas. Lo que más opera acá es el boca en boca.
P.: ¿Cuál es el tema de la obra? ¿Quiénes son los monstruos, los hijos o los padres?
N.C.: Los monstruos siempre son los padres, los temas que se tratan son múltiples: bullying, abuso, violencia, maltrato, pero el tema es aun más profundo. El niño que recién viene al mundo con su inocencia construye su psicología a través de padres que tuvieron otros padres y se fueron sembrando cuestiones en su psiquis. Hay arrastre de monstruosidad hereditaria que viene en el ADN y habría que comenzar a cortar de alguna manera. A cada espectador le toca una cuerda muy especial, viene gente que ha sufrido abusos de padres maltratadores, gente que no sabe cómo tratar a sus hijos. Esos dibujos que están en la escenografía estan llevados a una cosa muy sórdida, es como ir al extremo, claro que a nadie le pasa todo junto lo que ocurre en la obra, por eso aparecen muchos lugares comunes, el pelotero de los cumpleaños, la dirección de la escuela, el patio, la plaza. En la obra tenemos que componer a los padres y a los hijos, terminamos exhaustos, nos pasa un camión. Hay funciones fuertes, como la que hicimos después de recibir los premios (4 Florencio Sánchez, 1 Trinidad Guevara). Nos bajó la presión.
P.: ¿Cómo evalúa la escena comercial versus la escena off local? El comercial se ve poco arriesgado, con directores del off que van a Corrientes y parecen amesetarse..
N.C.: Cuando un director está en el off y toma decisiones solo, es también el productor y tiene más personalidad e identidad que cuando pasa a salas más grandes, con obras que no son de ellos. En esos casos otro es el productor y aparecen otras entidades. Cuando uno es actor puede hacer diferentes trabajos, es parte del camino del artista experimientar, aparecen desafíos de más riesgo y otros de menos riesgo. No está mal que uno elija algo comercial y que el propio nombre siga figurando. A ese artista le siguen pasando cosas más allá de que no tuvo riesgo y al otro año puede hacer off y vuelve a reivindicarse.
P.: ¿Qué opina de la crisis actual del teatro con pocos estrenos por venir y merma de público?
N.C.: La situación está difícil para todos, inclusive las grandes obras de teatro comercial. Venimos de hacer "Filomena Marturano" en el Teatro 25 de mayo y después pasamos a un teatro enorme en la calle Corrientes como es El Nacional y sufrimos un shock . Al 25 de mayo la gente iba todo el tiempo y hacíamos hasta dos funciones por día porque es una sala de barrio que la gente apoya. El público adora esa sala y todo lo que va lo consumen porque quieren conservar ese patrimonio. En cambio en calle Corrientes, con otros gastos, una sala con el triple de butacas, con otra exposición, con un valor de mercado diferente, se sufre al principio, hasta que de nuevo el boca en boca y la baja de precios acomodan la situación.
P.: ¿Bajaron los precios de las entradas?
N.C.: Sí, los productores piensan opciones porque hoy la gente no puede gastar 600 pesos en una platea, y si las entradas no son más económicas la gente no va. Todos los productores y artistas estamos atentos a darle al público mayor facilidad para que vengan a vernos, sean obras o salas chiquitas o grandes. Hay precios más populares ahora y promociones para que la gente se anime más.
P.: Usted es una figura emblemática del musical, ¿cómo evalúa la situación del género en la actualidad?
N.C.: Hace mucho estoy abriéndome del musical, no espero sólo proyectos de musical, hice trabajos como actriz en obras de Helena Tritek, experimentando el teatro de texto y me abrió puertas que no se quedaban sólo en el musical, que es un mercado pequeño y más ahora que no vienen tantas cosas. Pasó la época de oro del musical local, donde había 40 obras en cartel. Kompel y otros productores de musicales resolvieron cambiar a otros géneros porque además de ser muy caro la escena se transformó. De modo que muchos compañeros de musical cantan, dan clases, hacen publicidad, y tantos otros nos abrimos hacia otro lugar, claro que de haber propuestas seguiré haciendo musicales, porque de ahí vengo, pero quiero abrirme además a otras expresiones.
Entrevista de Carolina Liponetzky


Dejá tu comentario