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El núcleo íntimo del presidente reconoce ya negociaciones para apurar una transición política
Pese a su baja valoración social, el Congreso es el epicentro de las gestiones. Participan en ellas partidos de la “base aliada” y el del propio mandatario. Sigue la danza de nombres.
Ironía. “Chau, querido”, decían ayer carteles enarbolados por los manifestantes anti-Temer en Brasilia. Es la frase que surgió de una escucha a Dilma Rousseff y que un año atrás usaron los impulsores de su destitución.
El TSE debe definir a principios del mes que viene si anula el resultado de las elecciones de 2014 por financiación ilegal de la fórmula vencedora, Dilma Rousseff y Michel Temer. Hasta el estallido de la crisis por la grabación que el empresario Joesley Batista le hizo a Temer en su residencia oficial, se estimaba que el TSE iba a votar 5 a 2 a favor de separar las cuentas de una y otro, lo que iba a permitirle a este seguir en el poder. Pero en el nuevo escenario ya nadie afirma eso y fuentes cercanas a esa corte sugieren un cambio de postura que podría precipitar los acontecimientos en cuestión de semanas.
Entre los nombres que baraja la prensa como posibles sustitutos figuran el senador Tasso Jereissatti; el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles; la presidenta del Supremo Tribunal Federal, Carmen Lúcia Antunes Rocha; y el exjuez y exministro de Defensa Nelson Jobim. El propio Maia es considerado candidato para el mandato complementario hasta el 31 de diciembre de 2018.
El jefe de la cámara baja bloqueó con una maniobra la sesión de una comisión en la que la oposición buscaba aprobar una enmienda constitucional para convocar a elecciones anticipadas, una hipótesis en la que aparece favorito, según las encuestas, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Parte del PMDB en el Senado se rebeló contra Temer y pide una salida negociada, como lo dijo el jefe del bloque del partido de Gobierno, Renán Calheiros.
| Ámbito Financiero y agencia Telam |


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