23 de diciembre 2011 - 00:00

El oneroso valor de la fama

Albert Camus: el autor de «La peste» padecía ataques histéricos brutales, claustrofóbicos, que le impedían «subir a un tren, un avión o un subterráneo».
Albert Camus: el autor de «La peste» padecía ataques histéricos brutales, claustrofóbicos, que le impedían «subir a un tren, un avión o un subterráneo».
México - No es algo nuevo, pero cada tanto se reflota e interesa. El mexicano Ignacio Solares aseguró que algunos grandes literatos y hombres de fama pagaron con fobias, manías y secretas excentricidades, la originalidad que en vida les granjeó la fama y el reconocimiento. «Podemos decir que el arte casi siempre exige un precio de esa originalidad que se paga, a veces con aspectos psicológicos y espirituales muy, muy especiales», dijo Solares, autor del reciente libro «Presencia de lo invisible» (Taurus, 2011).

La obra es una recopilación de dieciséis ensayos en torno a personalidades famosas, casi todos ellos escritores, que tuvieron como característica común enfermedades, rasgos de la personalidad extraños o aficiones fuera de lo común.

Solares recuerda que el autor de «El poder y la gloria», el británico Graham Greene (1904-1991), uno de los analizados en el libro, «tenía la obsesión de jugar a la ruleta rusa» y junto a eso «era un gran católico y un excelente escritor». Sobre el Premio Nobel francés Albert Camus (1913-1960), autor de «El extranjero» y «La peste», se sabe poco «de los ataques histéricos brutales, claustrofóbicos» que padecía, y que le impedían «subir a un tren, un avión o un metro». Además, sostiene Solares, es un personaje paradójico ya que hacía gala de un ateísmo recalcitrante y, a la vez, «la figura de Cristo parece haberlo atraído muy vivamente».

El poeta mexicano Amado Nervo (1870-1919) «se interesó por la astrología, por la reencarnación y por el espiritismo», cuenta Solares, quien también descubre en la obra que «el ateísmo tan irredento» del pensador francés Jean Paul Sartre (1905-1980) tiene que ver «con su fealdad». «Él mismo lo menciona de pasada en algún momento casi sin darse cuenta», afirma el autor.

Del poeta español Luis Cernuda (1902-1963) afirma que tenía una tendencia a la soledad enfermiza que le convertía «casi en un místico del desierto». «No importa que estuviera en la Ciudad de México, vivía en Coyacán. Tenía una postura como de un místico sin fe porque aunque tiene aspectos religiosos, lo que impera en él es esta especie de tendencia al misticismo, a la reconcentración, a la soledad», agrega Solares.

En el libro analiza también facetas ocultas del ex presidente de México Francisco I. Madero (1873-1913) y de Víctor Hugo (1802-1885), quienes practicaron el espiritismo, y a Santa Teresa de Jesús (1515-1582), «una mujer enferma, histérica, cataléptica», cuya santidad «es inseparable» de sus enfermedades. «Creo que a veces la neurosis es parte muy importante de sus condiciones de artistas y a veces, por desgracia, el precio que se paga es muy alto», apunta Solares, quien rechaza que la recopilación de ensayos sea una especie de venganza de autores que en ella aparecen.

«Son escritores que yo admiro muchísimo, son como una familia y para mí son autores a los que leo y releo (...) Lo que encierra la obra es un profundo amor, un profundo respeto y el mostrar esas partes secretas para mí los engrandece más», agrega.

Solares es autor de las novelas «Delirium Tremens», «Anónimo», «Madero, el otro», «La noche de Angeles», «Nen, la inútil», «Columbus», y «El gran elector», que fue llevada al teatro. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y actualmente es director de literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Agencia EFE

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