25 de septiembre 2012 - 00:00

El optimismo, ausente

El optimismo, ausente
A eso de las tres de la tarde hubo algo parecido a un atisbo de intentar un cierre alcista, pero cuando finalmente sonó la chicharra del NYSE el Dow se estacionaba en 13.558,92 puntos, desandando el 0,15 por ciento. Es cierto que no es mucho, pero si miramos que el S&P500 cedió el 0,22 por ciento y que el NASDAQ bajó el 0,60 por ciento, es claro que la semana bursátil comenzó del lado perdedor.

Varios hechos son capaces de explicar la falta de entusiasmo alcista, pero antes de citarlos tal vez convenga apuntar a uno que grafica como pocos lo que está pasando: Apple anunció que entre el viernes y el lunes había conseguido vender más de cinco millones de su último artilugio telefónico; ningún aparato electrónico tuvo en la historia semejante volumen de ventas, pero los analistas y el mercado esperaban más (las acciones de la mayor cotizante del mundo, que el viernes cerraron en el valor más alto de su historia, perdieron ayer -mientras las de Google marcaban un récord- casi el 1,3%).

Pasando a los hechos que podrían explicar el malhumor, tal vez el informe de la gente de Goldman Sachs alertando de una caída de las acciones tras las próximas elecciones presidenciales, cuando los inversores se den cuenta de que no hay una solución al «precipicio fiscal», haya sido el más llamativo. Algo menos rimbombante, la gente de Morgan Stanley advirtió que si bien el QE3 es «eterno», la potencia de intervención mensual es inferior a la del QE1, por lo que los beneficios sobre los activos financieros serían de corto plazo y en algunos meses la Fed podría tener que tomar medidas adicionales. A esto podemos sumar desilusionantes datos en la región de Chicago, China y Alemania, disidencias en la Comunidad Europea, la merma del euro y la baja del petróleo a u$s 91,88 por barril.

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