21 de septiembre 2009 - 00:00

El padecimiento de River no tiene fin

La desesperanza de Navarro y Fabbiani tras una nueva caída, esta vez ante Arsenal. River quedó lejos de la punta y Gorosito tiene las horas contadas.
La desesperanza de Navarro y Fabbiani tras una nueva caída, esta vez ante Arsenal. River quedó lejos de la punta y Gorosito tiene las horas contadas.
River sigue cayendo en un agujero que parece no tener fondo. Anoche Arsenal lo venció con poco y le dio otro golpe más al pobre presente futbolístico del equipo de Néstor Gorosito, que cada vez tambalea más en su puesto.

Con esta derrota, River igualó la peor racha de su historia como visitante (15 partidos) y quedó en una posición bien alejada de la punta.

Iban 9 minutos y el delantero Alexander Medina sufrió un «agarrón» en el área de Maximiliano Coronel, en claro penal.

Álvarez envió su disparo a la derecha y aunque el arquero Nicolás Navarro manoteó, la pelota entró igual.

Una vez que iba en ventaja, Arsenal tuvo otra ocasión de gol que terminó con la pelota dentro de la red después de que Alexander Medina robó el balón entre un enjambre de jugadores visitantes y pateó al arco, pero el árbitro Cristian Faraoni anuló la acción. Los primeros minutos del partido fueron de dominio absoluto del local y allí fue cuando River desnudó todos sus errores, con Diego Buonanotte perdido y Mauro Díaz errático.

Después River se ordenó, empezó a juntar a los «bajitos», Daniel Villalva tocó con Díaz y reapareció Buonanotte, pero Arsenal, con poco, se fue conformando. El gol y los cambios ultradefensivos del entrenador Jorge Burruchaga fueron su reaseguro.

Lo de River resultó colectiva e individualmente paupérrimo.

Fabbiani, que esta vez saltó del banco de suplentes, llegó hasta a tropezarse con la pelota mientras Ortega se la pasó protestando y fingiendo penales permanentemente mientras el técnico Néstor Gorosito miraba el espectáculo con estupor.

Matías Almeyda intentó convertirse en patrón del equipo, pero sus 35 años son un detalle que le juega en contra.

Así, River no encontró nunca el rumbo del partido, su público se fue impacientando y despidió a los jugadores con insultos.

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