14 de abril 2010 - 00:34

EL PAÍS, PEÓN DE WASHINGTON PARA PRESIONAR A BRASIL

Festejó la delegación que acompañó a Cristina de Kirchner en este Viaje del Arco Iris que fue la gira a los Estados Unidos, mientras regresaba a Buenos Aires, que la Argentina, por una vez, fue pieza efectiva de algún juego internacional en las grandes ligas. El relieve que terminó dándole Barack Obama a la presencia argentina no tiene precedentes ni en la era de las relaciones carnales del otro Gobierno peronista de Carlos Menem. La mimó como a ningún otro mandatario de la región que fue a la cumbre y por encima de las preferencias tradicionales de Washington en el Cono Sur. Las cortesías para sacarse fotos el lunes en el besamanos del Convention Center, pedir que la sentasen junto a él en la cumbre nuclear, ir a buscarla al salón de reuniones y acompañarla con el brazo sobre el hombro para tener la reunión a solas de ayer fueron señales de un cariño hacia la Presidente por parte del anfitrión que nunca pensaron quienes se quejan de que los Kirchner aislaron a la Argentina del resto del mundo.

La euforia kirchnerista en el avión que llegó esta madrugada a Buenos Aires no impidió que los viajeros comprendiesen los motivos de tanto almíbar imperial: la Argentina y los Kirchner juraron en Washington un rol al servicio de las intenciones de Obama de presionar a Brasil para que se deje de juguetear con el Gobierno de Irán, que deje de amenazar con discutir tratados atómicos y que deje de consentir el programa nuclear descontrolado de Teherán.

Con Cristina a su vera, Obama pudo exhibir la compañía de un país importante en materia nuclear como la Argentina, señal que el Departamento de Estado cultiva desde hace tiempo para tratar de amarrar a un Lula que quiere dejar el poder en Brasil con el mismo rostro izquierdista con el cual asumió (y del cual se olvidó en sus ocho años de mandato). Lo mismo hizo Obama en otro territorio, Medio Oriente, al presionar sobre Turquía, otro país con desarrollo nuclear y que quiere jugar fichas propias en su región sin sujetarse a los dictámenes de Washington sobre el programa iraní. En esta cumbre el rol de la Argentina presionando a Brasil lo cumplió, para Medio Oriente, Armenia sobre Turquía. El mismo trato cariñoso que tuvo Obama hacia Cristina lo recibió Serzh Sargsian, presidente de Armenia, país que tiene una pelea con Turquía que dura ya casi un siglo.

Tan zalamero encuentro no se cierra en un día. Sobre la última milla obró maravillas Jorge Taiana, quien encaró el lunes a la noche a funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad como Dan Restrepo (ver nota en págs. 16 y 17), pero anoche, en el avión, se brindaba también por los oficios de Héctor Timerman, embajador a quien se le atribuye un tejido que se remonta a la cita que tuvo en Cancún con Cristina de Kirchner en marzo pasado. El rol de los dos funcionarios, que seguramente aportaron lo suyo, alimenta una de las internas más divertidas del gabinete. Timerman no habla, pero en el entorno del avión presidencial tuvo anoche un inesperado abogado en Julio De Vido, quien quedó admirado, les dijo a los otros miembros de la delegación, y que le había sorprendido el nivel de los contactos del embajador en el Gobierno Obama.

Según este ciclo legendario, el embajador negoció hasta el último de los detalles del encuentro, en especial los que se verían por TV y en fotos (manitos, acercamientos, etcétera). No negó Cristina en esa charla de confesiones de alto vuelo que sabía -por boca de Timerman- desde una semana atrás que se encontraría con Obama a solas. ¿Por qué nunca dijo nada el Gobierno? Primero porque la Casa Blanca guardaba silencio, y cuando anunció bilaterales, sólo informó las que tendría Obama con un grupo de países con conflictos nucleares con los Estados Unidos. También porque al Gobierno le gusta ese jugueteo con la prensa que fue amiga, que anuncia encuentros presidenciales que después no se hacen y los cuentan como fracasos presidenciales. Pillerías mediáticas de una prensa ansiosa y un Gobierno que gobierna mirando los titulares del día siguiente.

Este encuentro consagra una de las pasiones del peronismo: el posicionamiento. Todo lo que hace un peronista es para estar bien «posicionado», o sea, para estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. El mejor elogio que puede recibir un peronista es «qué bien posicionado que quedó» es decir del lado de los ganadores. Un peronista se cría para el posicionamiento. Cristina de Kirchner quedó ayer más que bien posicionada con Estados Unidos, algo que además puede ser beneficioso para el país en momentos en que busca recomponer sus relaciones con los mercados financieros, para lo cual un apoyo de Washington es clave.

Para la Cancillería de Taiana hay motivo de fiesta: la línea tradicional del Ministerio de RR.EE. fue siempre el intento de frustrar el liderazgo de Brasil en la región y evitar que ande por el mundo como representante del Cono Sur. Que por una vez el país sirva a esa estrategia reivindica a los hombres de la casa, y Taiana es un hombre de la casa.

La trama de este encuentro despertó otras intrigas entre funcionarios, pero del Gobierno Obama, cuyo relato animó el viaje de anoche. Tanto o más importante que Dan Restrepo en la gestión de la reunión a solas fue Gary Samoré, el asesor de la Casa Blanca sobre Armas de Destrucción Masiva, Contraterrorismo y Control de Armas (White House Coordinator for WMD Counter-Terrorism and Arms Control, dice su explosiva tarjeta de visita), que fue quien prácticamente le ordenó a Obama que la recibiera a solas a Cristina para exhibir ese apoyo frente a Brasil.

Este Samoré atómico libró una pelea cortesana con la Secretaría de Defensa de Robert Gates, que le disputa a la Secretaría de Estado de Hillary Clinton el control de la estrategia en Medio Oriente. Es cierto que Gates es el responsable de la guerra en Irak y en Afganistán, pero el ala argentinista de ese ministerio también trabajó para el encuentro. Lo hizo a través de un topo pro argentino, el subsecretario de Energía Daniel Poneman. «Dan» es quien promovió también el tratado firmado ayer con Julio De Vido que ata más al programa nuclear criollo a los controles de EE.UU. y coloca -de paso, porque nada es gratis- a la Westinghouse en carrera para el concurso para construir Atucha 3, la cuarta planta nuclear argentina. Habla perfecto español porque vivió en la Argentina haciendo estudios de posgrado y junto a Samoré formaron el team pro Cristina que trabajó por la vía Timerman. El cuento agregaba anoche en el avión que en esa pelea interna Obama ya decidió en favor de Hillary y contra la Secretaría de Defensa, que cree que hay que negociar con Turquía y con Brasil de otra manera.

Todo lo que el Gobierno hace en política exterior lo hace mirando hacia la política interna, como si quisiera contradecir el confuso apotegma del General de que toda política es política exterior. Esta vez los saludos los recibió De Vido, quien consiguió en una de las reuniones del lunes con empresarios una pieza maestra para los sueños mediáticos del Gobierno. Que la firma Antina -que da TV codificada a unos 60 mil abonados en la zona norte del conurbano- acepte que el nuevo sistema de TV digital estatal use sus antenas en toda el Área Metropolitana para llegar a los usuarios de la «cajita» -el decodificador- kirchnerista que cambiará el mundo.