"Sé con qué esfuerzo y sacrificio la Iglesia en Cuba trabaja para llevar a todos, aun en los sitios más apartados, la palabra y la presencia de Cristo", dijo Francisco en la Plaza de la Revolución de Holguín, a donde llegó en el papamóvil tras recorrer los 17 kilómetros que separan el aeropuerto de ese lugar.
Por décadas, desde la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, la Iglesia Católica y el Gobierno estuvieron enfrentados. Muchos sacerdotes fueron expulsados y propiedades fueron confiscadas.
Pero desde 1992, cuando la isla pasó de ser un Estado ateo a uno laico, la relación fue mejorando. Y desde 1998, con la visita del ahora Santo Juan Pablo II, la institución fue poco a poco ganando espacios hasta el día de hoy, cuando por primera vez en más de medio siglo se están construyendo nuevos templos.
"Una mención especial merecen las llamadas 'casas de misión' que, ante la escasez de templos y de sacerdotes, permiten a tantas personas poder tener un espacio de oración. Son pequeños signos de la presencia de Dios en nuestros barrios", agregó el Papa.
Las casas de misión son una iniciativa evangelizadora que nació en los años setenta y, aunque no fueron bien valoradas por las autoridades de La Habana, nunca se dictó su prohibición. En todo el país hay actualmente unas 2.600.
Se trata de lugares donde se celebran bautismos, funcionan comunidades estables y hay celebraciones sistemáticas, y fueron consideradas por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba como "una de las mayores fortalezas de la Iglesia".
Con abanicos, gorras y sombreros de ala ancha los feligreses escucharon atentos al santo padre, mientras intentaban, en vano, protegerse del fuerte sol. Entre los 150.000 asistentes a la misa, la segunda que ofició desde el sábado cuando llegó a Cuba, estuvo el presidente cubano, Raúl Castro, quien había prometido ir a todas. El domingo, en La Habana 200.000 personas se acercaron a oír el mensaje papal.
En la homilía, el Papa destacó que los conciudadanos "no son aquellos a los que se vive, se usa y se abusa", una advertencia, ni siquiera tan implícita, para quien ocupa roles en la sociedad, de acuerdo a analistas. "La mirada de Jesús genera una actividad misionera. Sus conciudadanos son aquellos a los que Él sirve. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto", afirmó.
Agregó que Jesús desafía a diario con preguntas sobre el cambio. "Nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los demás e incluso de nosotros mismos", señaló.
Por la tarde, Francisco bendijo la ciudad de Holguín desde su punto más alto, la Loma de la Cruz, donde fue recibido por un coro de niños, a quienes felicitó y pidió que rezaran por él.
En el lugar se erige una cruz desde mayo de 1790 colocada entonces por fray Antonio de Alegrías.
Luego, el Sumo Pontífice voló a Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande del país, en cuyas cercanías está el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, a la que le rendirá tributo hoy. La ciudad es la única "ciudad héroe" cubana, pues en ella comenzó la lucha de la revolución que llevó al poder a Castro en 1959.
| Agencias Reuters, AFP, EFE, DPA y ANSA |



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