El Papa con P. Esquivel, quien negó “complicidad”

Edición Impresa

El papa Francisco siguió ayer con la ronda de encuentros que alargan la ceremonia de inicio del pontificado. Esta vez la reunión era de especial interés para el Vaticano: recibió a Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, el primero en salir a negar públicamente que el antes cardenal Jorge Bergoglio hubiera sido cómplice de alguna forma con la desaparición y tortura de dos curas durante la dictadura militar, como acusaron en un principio aliados al Gobierno.

Ese tema fue el centro de la conferencia de prensa que dio Pérez Esquivel tras el encuentro con Francisco: "El Papa no tuvo nada que ver con la dictadura. No fue cómplice de la dictadura, no colaboró. Prefirió una diplomacia silenciosa, de pedir por los desaparecidos, por los presos", dijo

"Dentro de la jerarquía católica argentina hubo sí algunos obispos cómplices con la dictadura, pero no Bergoglio", insistió recordando el rol de Bergoglio, entonces provincial de los jesuitas en la Argentina.

"Hubo pocos obispos que fueron compañeros de lucha contra la dictadura. Pero también hubo muchos mártires religiosos y religiosas. Es difícil generalizar y no sería justo", reconoció Pérez Esquivel.

El premio Nobel tuvo una audiencia de media hora con el Papa en la biblioteca privada del palacio apostólico. Hasta allí llegó con apoyo táctico del Gobierno argentino: Juan Pablo Cafiero, embajador ante la Santa Sede, nuevo cargo estratégico para el Gobierno, lo pasó a buscar por el hotel, lo acompañó hasta la entrevista (sin ingresar) y luego volvió a trasladar a Pérez Esquivel.

Pronunciamiento

"De ningún punto de vista se puede ligar al papa Francisco con la dictadura"
, insistió Pérez Esquivel en sus explicaciones. Como se dijo en Roma, se trató de un encuentro importante que permite desvincular al primer papa latinoamericano de la historia con la dictadura militar.

No fue el único pronunciamiento de ese tipo por las acusaciones que se escucharon contra Bergoglio, originadas en la primera reacción que tuvo el kirchnerismo menos peronista tras conocerse el nombre del nuevo papa, todas sintetizadas, además, en una nota de Horacio Verbitsky.

Desde Alemania, Franz Jalics, uno de los misioneros jesuitas secuestrados por la junta militar argentina en los 70, ya había aclarado en un comunicado oficial divulgado por la orden jesuita que el papa Francisco no lo denunció.

"Antes, creía que habíamos sido víctimas de una denuncia. Pero a finales de los años 90, tras varias discusiones, me di cuenta de que esa sospecha era injustificada", explicó Jalics, que estuvo detenido desaparecido durante cinco meses mientras era torturado en la ESMA.

Dejá tu comentario