18 de enero 2018 - 00:00

El parlamento catalán regresó a manos de los independentistas

Lograron el control del órgano rector del recinto, que podría habilitar una asunción a distancia, algo resistido por el Gobierno de Mariano Rajoy.

NUEVO LÍDER.  Roger Torrent liderará el parlamento de Cataluña. En su primer discurso, intentó rebajar la tensión y convocó al diálogo.
NUEVO LÍDER. Roger Torrent liderará el parlamento de Cataluña. En su primer discurso, intentó rebajar la tensión y convocó al diálogo.
Barcelona - Los independentistas catalanes pusieron ayer los cimientos para una nueva investidura de su líder Carles Puigdemont, instalado en Bélgica, augurando un nuevo choque con el gobierno español tras el fallido intento de secesión de octubre.

En la primera sesión parlamentaria desde entonces, los separatistas retomaron el control del parlamento regional y pusieron al frente a uno de sus diputados, Roger Torrent, de 38 años, que se impuso con 65 votos contra 56 del candidato opositor.

También consiguieron controlar el órgano rector de la institución, con cuatro de sus siete miembros surgidos de sus filas, que en los próximos días debe decidir si permite la reelección a distancia del expresidente, algo rechazado por la administración central. Hasta ocho diputados no pudieron asistir a la sesión: cinco de ellos estaban en Bélgica, entre ellos el mismo Puigdemont, y tres más en cárceles de Madrid. En la cámara, su ausencia se hizo notar con cuatro grandes lazos amarillos. En el exterior del parlamento, blindado por motivos de seguridad, cientos de militantes independentistas se congregaron para seguir cómo sus representantes recuperaban la institución.

La cámara había sido disuelta el 27 de octubre por el presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, horas después de que en una votación seguida por toda Europa se aprobara una declaración unilateral de independencia para fundar una fallida república. Ese mismo día, Madrid tomó el control de la región, destituyó el Ejecutivo de Puigdemont y convocó nuevas elecciones para el 21 de diciembre.

Pero a pesar de tener numerosos candidatos en el extranjero o en la cárcel, investigados por rebelión y sedición, los independentistas renovaron su mayoría parlamentaria con 70 escaños sobre 135 y un 47,5% de los votos y se disponen a recuperar el poder regional.

El próximo paso es investir al presidente en la sesión de investidura que debe celebrarse como muy tarde el 31 de enero. Los dos principales partidos separatistas, Juntos por Cataluña de Puigdemont e Izquierda Republicana de Cataluña, anunciaron un pacto para lograrlo, aunque no precisaron cómo. Perseguido por la justicia española, el líder independentista quiere asumir desde Bélgica por videoconferencia o mediante un discurso leído por otro diputado. Pero Rajoy no aceptará que Puigdemont gobierne telemáticamente desde Bélgica y anunció que intervendrá la autonomía. Además, con ocho diputados sin capacidad de asistir al debate, la mayoría parlamentaria de los independentistas no está asegurada.

Ayer pudieron salvar la situación permitiendo la delegación del voto de los tres diputados encarcelados, a los que el juez había dado permiso para hacerlo. Esto causó la irritación de los partidos de oposición, entre ellos el conservador Ciudadanos, que ganó las elecciones de diciembre pero no dispone de apoyos suficientes para formar Gobierno. "No se puede empezar por mal pie, no se puede empezar saltándose las reglas del parlamento", dijo Inés Arrimadas, la líder de Ciudadanos en Cataluña. Aun así, el primer discurso de Torrent, licenciado en políticas de 38 años y alcalde de un pueblo cerca de Girona, feudo nacionalista, supuso un cambio de tono respecto a las últimas tensiones.

Se comprometió a buscar "diálogo y consenso", evitó hacer referencias directas a la declaración de independencia e insistió en la pluralidad de la sociedad catalana. "En esta cámara hay 135 voces y yo defenderé todas, las que están aquí y las que no pueden estar", afirmó denunciando también la ausencia de sus compañeros.

En los próximos días debe reunirse con los diferentes grupos para designar un candidato a presidente que, según la oposición y los servicios jurídicos del parlamento, debe asistir al pleno para ser elegido. Pero desde Juntos por Cataluña insisten en que "no hay plan B" a la investidura de su líder, aunque eso lleve a un bloqueo político y al mantenimiento de la intervención de Madrid sobre la región.

Agencias AFP y DPA

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