Nueva York (Reuters) - El petróleo bajó ayer otro 4,8%, con lo que acumuló una caída de casi 10%, la mayor en dos días desde 2004. Fue debido a que la creciente turbulencia económica provocó que los inversores buscaran refugios más seguros.
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Los precios retrocedieron aun con las interrupciones en los suministros estadounidenses, luego de que el huracán Ike azotó la semana pasada el Golfo de México y paralizó una cuarta parte de la producción energética del país.
«La gente está saliendo de las materias primas y entrando a refugios más seguros, como los bonos», dijo un corredor de MF Global en Nueva York.
La variedad West Texas Intermediate (WTI) para entrega en octubre cayó u$s 4,56 dólares, cerrando a u$s 91,15 por barril, el nivel más bajo desde febrero.
El crudo Brent del Mar del Norte terminó a u$s 89,22. «Si sigue la turbulencia económica, la demanda continuará cayendo», dijo el director para Asia de la operadora de opciones Hudson Capital Energy, basada en Estados Unidos. «Hay un poco de pánico en los mercados», agregó.
La desaceleración de la demanda en Estados Unidos y en otras grandes naciones consumidoras presiona a los precios del petróleo desde que alcanzaron un récord de u$s 147,27 el 11 de julio. Desde esa fecha, la caída fue de 38%.
Vínculo
«Si AIG quiebra, ése sería el mayor golpe. En este momento, AIG tiene más que ver con los precios del petróleo que los sauditas», afirmó otro analista. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) modificó ayer a la baja sus pronósticos de crecimiento de la demanda mundial de crudo en 2008 y 2009. La entidad prevé que se sitúe en torno a 86,79 millones de barriles diarios este año, lo que supone un aumento de 1,02% a 2007, pero casi 12% menos de lo que preveía hace un mes.
La OPEP también reajustó ligeramente a la baja sus cálculos para 2009, al fijar el crecimiento anual de la demanda de petróleo en sólo 1%, hasta 87,66 millones de barriles diarios.
La organización petrolera y la Agencia Internacional de la Energía (AIE), entre otras entidades, coinciden en que la demanda mermará a causa de la ralentización de la economía, sobre todo en los países desarrollados.
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