3 de noviembre 2010 - 00:00

“El problema del INDEC son los precios que usa”

Juan Luis Bour
Juan Luis Bour
«El problema de la medición del INDEC no está en los ponderadores, sino en los precios que utilizan», explicó Juan Luis Bour, economista de FIEL, respecto de las diferencias que existen entre la inflación que registra el organismo oficial y los estudios privados. Bour expuso en el marco de la conferencia anual de la fundación, realizada ayer. En esta misma ocasión, el economista Daniel Artana -también miembro de la consultora- indicó que el crecimiento que está mostrando la Argentina «no se explica a través de los factores tradicionales, sino por el viento de cola internacional, porque Dios es un poco argentino...». Entre los que presenciaron este seminario se encontraron los ex ministros de Economía José Luis Machinea y Ricardo López Murphy.

Éstos son los conceptos más destacados de Bour y Artana:

Juan Luis Bour

Desde fines de 2006 viene la intervención del INDEC. Se observa un conjunto de capítulos que indican drásticas caídas nominales, como por ejemplo Servicios domésticos, Ferreterías, Artefactos pequeños para el hogar, Alojamiento, etcétera. En 2008 el organismo oficial cambió la metodología y bajó a la mitad la cantidad de productos a medir. Entre los que se eliminaron están los cigarrillos y artículos de medicina, entre otros. La pregunta que cabe hacerse es si es el cambio de ponderadores el que arroja estas diferencias con las mediciones privadas e incluso las propias del INDEC hasta esa fecha. La respuesta es «no». No existe un conjunto de precios que lideren la explicación. No hay pesos relativos en los precios. No son los ponderadores, sino que el problema central son los precios que utiliza el INDEC. No obstante, el índice está bastante sesgado hacia una canasta de bajos ingresos. Esto hace que, además, cambien las líneas de indigencia y pobreza. Nosotros observamos un estancamiento en la indigencia, contrario a lo que revela la medición oficial. Los índices provinciales también presentan problemas de confianza, como el caso de Santa Fe y Mendoza.

Daniel Artana

Ni el clima de negocios, ni las inversiones, ni la educación, ni ningún otro de los factores tradicionales explican el crecimiento de la Argentina. Al analizar todos estos puntos, uno llega a la conclusión de que el crecimiento económico debería ser menor. Finalmente, uno se pregunta: ¿no será el viento de cola?, ¿no será que Dios es un poco argentino? La mejora de los términos de intercambio explica el 50% del crecimiento de la economía local entre 2003 y 2009. No obstante -como no podemos asegurar que Dios vaya a ser siempre argentino- hay que trabajar para reemplazar la fortuna por calidad institucional y de gestión. También podría decirse que Dios es latinoamericano, porque el 60% de las exportaciones regionales son commodities y hay un boom en el precio de estos productos. El mundo nos ha sonreído y por lo visto Brasil, Chile y Uruguay están preparados para aprovecharlo. Nosotros parece que no.

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