Es que el costo de conseguir un video que se vuelva realmente viral en la red es cada vez más alto y el riesgo de los bromistas es terminar siendo objeto de demandas judiciales o incluso ir a parar a la cárcel. A pesar de todo, en la sociedad actual el logro de que un video se vuelva viral lleva a una especie de todo vale donde no importan las consecuencias, y por más que luego haya que afrontar problemas legales graves este tipo de video sigue generando imitadores de todo tipo.
Por ejemplo, un grupo de bromistas de YouTube denominado Trollstation aparecieron en la London National Portrait Gallery con los rostros cubiertos con medias al estilo ladrones gritando "¡Agarren los cuadros!". Todo fue muy divertido, hasta que este lunes una corte inglesa decidió que cuatro de estos bromistas merecían la cárcel por este comportamiento, que también implicó cárcel para los que simularon un secuestro en otro museo. Este tipo de bromas se viene reproduciendo en todo el mundo, algunas incluso más virulentas, ya que tienen como tema ataques terroristas.
Según YouTube, empresa subsidiaria de Google, "los videos de bromas han sido parte de la cultura de internet desde el principio de la web". La plataforma de videos on line asegura que tiene una serie de normas sobre los videos que se postean, pero que no puede alcanzar a vigilar la manera en la que esos videos se producen en el mundo real.
| Diego Curubeto |


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