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El PT monta un escenario de tensión extrema en el “día D” de Lula da Silva
La decisión de tres jueces mantiene en vilo a Brasil. Impacta el despliegue de seguridad, que moviliza a 4.000 efectivos y que incluye un cerco en torno del tribunal y el emplazamiento de francotiradores.
Presión. Lula da Silva participó ayer en un masivo acto en Porto Alegre (arriba). Militantes de movimientos sociales leales al Partido de los Trabajadores montaron un enorme campamento en un parque (abajo).

"Nosotros construimos este país y es por esas conquistas que estamos viviendo este momento, por causa de una élite perversa", siguió.
El exmandatario seguirá hoy la audiencia desde San Pablo.
La decisión estará en manos de los tres magistrados que integran la octava sala del tribunal: Leandro Paulsen, Víctor Luiz dos Santos Laus y João Pedro Gebran Neto, instructor del caso relacionado con la trama corrupta destapada en Petrobras.
La audiencia comenzará a las 08.30 hora local (7.30 de la Argentina) y culminará a la tarde. Aunque es posible que uno de los magistrados pida más tiempo para analizar la cuestión y el trámite se suspenda, la expectativa es que la cuestión se salde en la jornada.
La octava sala ha seguido una línea dura contra los investigados en el marco de la operación "Lava Jato", ya que solo absolvió a cinco de los 77 condenados por el juez Sérgio Moro y en ocasiones incluso incrementó las penas.
Los abogados del expresidente de 72 años presentaron ayer un último pedido de inocencia ante la cámara, en el que presentaron pruebas para demostrar su inocencia y además pidieron la prescripción de la causa. Según los observadores, una mera que carga de más tensión el escenario.
Las calles de Porto Alegre están colmadas de militantes del PT y del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que montaron campamentos, el principal de los cuales se ubicó en el Parque del Anfiteatro, cerca de la sede del tribunal.
"Estamos defendiendo que Lula tiene que estar en la elección, porque una elección sin Lula es un fraude", decía Luiz Antonio da Silva, un empleado público de 59 años llegado del vecino estado de Santa Catarina.
Los simpatizantes del exmandatario, condenado por la supuesta aceptación de un tríplex de lujo en el balneario de paulista de Guarujá de manos de la constructora OAS, aparente contraprestación de contratos que esta obtuvo con Petrobras, rechazan el proceso como una persecución política.
"La acusación es un juicio político. Una farsa", cree Silva. "Se trata de una injusticia", lo secundó Edva Aguilar, una jubilada de 60 años que viajó desde San Pablo y que participó con alrededor de otros mil manifestantes en una protesta frente a la sede del Parlamento regional del estado de Río Grande do Sul.
El acto, celebrado al mediodía en medio de un fuerte calor, contó con la presencia de la expresidenta Dilma Rousseff, destituida en un polémico juicio político en 2016, y gran parte de la cúpula del PT, entre otros la líder del partido, Gleisi Hoffmann.
En Porto Alegre, sin embargo, se esperan para hoy también manifestaciones contrarias a Lula.
Lula da Silva lidera las encuestas con una intención de voto de alrededor del 35% y se impone en todos los escenarios de segundo turno. La llamada ley de "ficha limpia" establece que una condena por corrupción en segunda instancia le haría perder los derechos políticos, pero muchos especialistas cuestionan la constitucionalidad de la norma por resultar violatoria del principio de inocencia y alegan que eso no puede ocurrir hasta que haya una sentencia definitiva.
| Agencias DPA, EFE y Telam, |
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