2 de abril 2013 - 00:00

El quinteto que cambió de rumbo y ganó a los jóvenes

Después de sus primeros tres CD de tango, “34 apuñaladas” sumó herramientas del rock y de la balada norteamericana, de la milonga uruguaya y del espíritu literario de Borges y de Arlt, y hoy continúa en la exploración de otras formas musicales.
Después de sus primeros tres CD de tango, “34 apuñaladas” sumó herramientas del rock y de la balada norteamericana, de la milonga uruguaya y del espíritu literario de Borges y de Arlt, y hoy continúa en la exploración de otras formas musicales.
Después de tres primeros discos que apuntaban, en términos generales, a rescatar los estilos y los repertorios del tango cantado durante las primeras décadas del siglo pasado, en 2009 el quinteto 34 Puñaladas decidió patear el tablero con su álbum "Bombay Buenos Aires". Sumaron herramientas del rock y de la balada norteamericana, de la milonga uruguaya y del espíritu literario de Borges y de Arlt, se atrevieron con alguna pieza de mayor extensión, invitaron a figuras de otros géneros como el brasileño Vitor Ramil. Ya establecidos en esta reformulación de su lenguaje, los integrantes del grupo Augusto Macri, Edgardo González y Juan Lorenzo en guitarras, Lucas Ferrara en guitarrón y Alejandro Guyot en voz- se preparan para comenzar en pocos días una nueva gira internacional, aunque ésta será la primera vez que visitaran Canadá y los Estados Unidos. De su proceso de cambio, del futuro del conjunto, del proyecto de un nuevo álbum y de lo que sucede con el tango fueron algunos de los temas de los que dialogamos con González y Guyot.

Periodista: ¿Cómo fue el camino que los llevó de aquellos tres primeros discos al gran cambio que significó "Bombay Buenos Aires"?

Edgardo González: Podríamos decir que esos tres primeros discos "Tangos carcelarios, "Slang" y "Argot"- nos sirvieron para comprender el lenguaje del tango. Nosotros pertenecemos a una generación que no hizo escuela con las orquestas; hay una interrupción en la continuidad histórica del tango de la que siempre se habla. Entonces, eso sirvió para ir aprendiendo mientras trabajábamos, con el aporte de nuestros propios bagajes culturales. Pero en algún momento, empezamos a darnos cuenta de que era una etapa concluida, por cierta presión que nos llegaba desde afuera y por lo que nosotros mismos sentíamos. Lo que ocurrió entonces fue que pasamos de ser intérpretes a ser compositores. Hubo mucha prueba y error, ir viendo qué pasaba con los temas en el vivo, hasta que finalmente llegó el disco.

Alejandro Guyot: Edgardo lo cuenta rápidamente, pero todo eso nos llevó más de tres años. Porque de algún modo, ese cambio de lenguaje fue a la vez el cambio de una ciudad casi aldea del siglo pasado a esta gran metrópoli en la que vivimos hoy. Fue un proceso de composición y realización que podríamos llamar en tiempo real. Y bien intencionadamente, intentamos romper con ese binomio histórico que tiene el tango de Buenos Aires-París para llevar todo a otro terreno. Nada menos glamoroso, en los términos convencionales del tango, que Bombay, una ciudad que además producía una sonoridad muy importante al montarse a Buenos Aries. Es el estribillo de una canción pero es también el eje sobre el que hicimos ese disco.

P.: ¿Qué pasó desde entonces con el repertorio lunfardo y carcelario de los años '20 y '30 que cantaban antes?

A.G.: Muchas de esas canciones hemos seguido haciéndolas. Pero sin duda, este trabajo como compositores nos cambió también como intérpretes.

E.G.: Existe de todos modos una conexión. Y es la marginalidad de esas letras del pasado y su ambiente que tiene que ver con la atmósfera que nos inspiró para trabajar en el sonido del disco, aún sin cambiar la instrumentación de las tres guitarras y el guitarrón con la que ya veníamos tocando.

P.: ¿Cómo recibió el público tanguero esa vuelta de timón?

A.G.
: En general, hemos sido bien recibidos. Lo que sí percibimos es que ha cambiado un poco nuestro público. Antes, había una gran cantidad de gente mayor que se sentía muy feliz de reencontrarse con un repertorio que, en general, no tiene reinterpretaciones. Ahora, en cambio, tenemos mucha más gente joven; y hasta se ha generado cierta actitud rockera en ese público, con un grupo que nos sigue y está presente cada vez que actuamos.

P.: ¿Cómo llegamos a esta gira por Norteamérica?

E.G.: Ya desde "Slang" empezamos a trabajar mucho más profesionalmente: armar el disco, grabarlo, publicarlo, apoyarlo con la prensa y salir a mostrarlo inclusive en el exterior. Pero, hasta ahora, ese circuito extranjero era en Europa. La novedad entonces es que gracias a la tarea de nuestra manager, esta vez iremos a los Estados Unidos y a Canadá. Será un circuito de clubes de música y universidades en Seattle, Vancouver, Montreal, Washington, Nueva York y Chicago, entre el 6 y el 21 de abril.

P.: Aunque conserva su vigencia, "Bombay Buenos Aires" fue editado en 2009. ¿Hay proyecto de disco nuevo?

A.G.: Ya tenemos algunos temas, que inclusive estamos incluyendo últimamente en los conciertos. Falta material pero seguramente al regreso de la gira nos pondremos a trabajar en eso para poder grabar un nuevo disco este año y editarlo el año próximo.

P.: ¿Seguirá en esa línea?

A.G.: Sin dudas, será un disco que tendrá "Bombay..." como antecedente. Si ése fue un disco que habló de esa ciudad ficticia a la que me gusta llamar "ciudad-disco", este próximo nuevo álbum hablará de los personajes que habitan en ella, de sus historias, de los protagonistas de esta metrópoli cosmopolita en la que vivimos también nosotros.

Entrevista de Ricardo Salton

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