Pekín - Las autoridades chinas comenzaron a investigar a personas que se reunieron en las protestas del fin de semana contra las restricciones por el covid-19, dijeron fuentes que estuvieron en las manifestaciones en Pekín, mientras en las calles de la ciudad había una masiva presencia policial para disuadir nuevas manifestaciones.
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El régimen comunista sale ahora a la caza de manifestantes en Pekín
La presencia de las fuerzas de seguridad en las calles de las principales ciudades disuadía a los descontentos contra la política de “cero covid” y la represión estatal. Más amenazas oficiales.
Dos manifestantes le contaron a la agencia Reuters que personas que se identificaron como agentes de la Policía de Pekín les pidieron que se presentaran ayer en una comisaría con un informe escrito de sus actividades del domingo por la noche.
Un estudiante también dijo que en su universidad les preguntaron si habían estado en una zona donde hubo protestas y les pidieron que escribieran un relato.
“Todos estamos borrando desesperadamente nuestro historial de chats”, le dijo a Reuters otra persona que presenció la protesta de Pekín y que no quiso ser identificada. Agregó que la Policía le preguntó cómo se había enterado de la protesta y cuál era su motivo para ir.
No estaba claro cómo identificaron las autoridades a las personas que querían interrogar sobre su participación en las protestas, y tampoco con cuántas querían hablar.
El descontento latente con las estrictas políticas de prevención del covid, tras tres años de pandemia, se tradujo en protestas en ciudades a miles de kilómetros de distancia durante el fin de semana. Las mismas contuvieron consignas contra el régimen comunista y contra la censura sin precedentes desde 1989.
Palo y zanahoria
El máximo organismo de seguridad del país pidió ayer “medidas enérgicas” contra las manifestaciones.
En un comunicado, la Comisión Central de Asuntos Políticos y Legales del Partido Comunista (PCCH), el máximo organismo de seguridad de China, dijo que es “necesario tomar medidas enérgicas contra las actividades de infiltración y sabotaje de las fuerzas hostiles de acuerdo con la ley”, según un informe de una reunión publicado por la agencia estatal de noticias Xinhua.
Por otra parte, las autoridades decidieron ayer acelerar la vacunación de las personas mayores contra el covid-19 y la Comisión Nacional de Salud se comprometió a “acelerar el aumento de la tasa de vacunación de las personas mayores de 80 año, y a seguir aumentando la tasa de vacunación de las personas de 60 a 79 años”.
Actualmente, solo el 65,8% de los habitantes de más de 80 años están plenamente vacunados, según la Comisión Nacional de Salud.
La limitada cobertura de vacunación de las personas mayores es uno de los argumentos del Gobierno para justificar su estricta política sanitaria, que se materializa en confinamientos interminables, cuarentenas a la llegada del extranjero y tests casi diarios para sectores de la población. La mejora de las tasas de vacunación podría ofrecerle a China precisamente una vía de salida a su política de “cero covid”.
Contexto
En vigor desde hace casi tres años, esta política fue el blanco de la ira popular en unas manifestaciones ocurridas este fin de semana, las más extensas desde el movimiento pro-democracia de 1989.
A modo de contexto también influye la frustración de muchos ante el sistema político chino. Algunos pidieron incluso la dimisión del presidente Xi Jinping, recién elegido para un tercer mandato.
El elemento desencadenante fue un incendio mortal la semana pasada en Urumqui, capital de la región de Xinjiang (noroeste). El trabajo de los bomberos se habría visto entorpecido por la normativa sanitaria, argumentos que el Gobierno desestimó.
“La política de ‘cero covid’ es demasiado estricta, y mata a más gente que el propio coronavirus”, dijo un transeúnte de 17 años, que pidió a la agencia AFP identificarse apenas como “Ray”.
En la universidad más antigua de Hong Kong, una decena de personas encabezaron a una muchedumbre que gritó eslóganes como “dame la libertad o dame la muerte”.
“No somos agentes extranjeros, somos ciudadanos chinos. China debería tener voces diversas”, dijo una mujer, mientras otra mostraba una pancarta en homenaje a las víctimas del incendio de Urumqui.
Un estudiante chino dijo a AFP en Hong Kong que le preocupaba ser detenido, pero que sentía la necesidad de “mantener el espíritu de resistencia”.


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