Teherán - La Guardia Revolucionaria, la fuerza militar más poderosa de Irán, y las milicias paraestatales coparon ayer las calles de Teherán, lo que no pudo evitar la manifestación de disidentes, aunque menos concurrida que en días anteriores. En este contexto, decenas de manifestantes heridos que buscaban ayuda médica fueron arrestados por la Policía en los hospitales de la capital, según una organización internacional.
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Anoche, gritos de «Allahu Akbar» (Dios es grande) se sintieron en Teherán, mientras partidarios de Musaví se reunieron en terrazas y techos para clamar su desafío a las autoridades, una táctica usada en la Revolución Islámica de 1979.
La organización Campaña Internacional de Defensoras de Derechos Humanos aseguró que los médicos son obligados a informar a las autoridades sobre cada una de las personas que llegan a sus hospitales. De ahí que muchos heridos, incluso muy graves, estaban ayer buscando refugio en las embajadas.
Ante esta situación, Suecia, que ostentará la presidencia pro témpore la Unión Europea (UE), propuso a los miembros del bloque que analicen si pueden llevar a cabo un plan para alojar y ayudar a los manifestantes en sus representaciones diplomáticas.
En principio, el vocero de la Cancillería de Italia, Maurizio Massari, afirmó que la embajada de su país en la República Islámica «aceptará pedidos de ayuda, pese a que el lugar indicado para el cuidado de heridos continúa siendo el hospital».
Esta iniciativa de la UE se conoció el mismo día que la Guardia Revolucionaria renovó sus amenazas contra los manifestantes.
«Habrá una decisiva y revolucionaria confrontación con los alborotadores y los que no respeten las leyes y distorsionen el orden público. Las fuerzas no dudarán en interferir», se leyó en un comunicado publicado en la página de internet del cuerpo paramilitar.
La presencia de la Guardia significa un paso más en la determinación del régimen de acabar con las protestas, ya que se trata del cuerpo más preparado y mejor armado de las fuerzas de seguridad iraníes. Su dirección depende directamente del líder supremo de la revolución, ayatolá Alí Jamenei.
Asimismo, la policía antimotines y miembros de la milicia religiosa paraestatal Basij se desplegaron en el centro de Teherán y testigos afirmaron que unos 1.000 partidarios del opositor Mir Husein Musaví se habían reunido en la plaza Haft-e Tir, pese a la advertencia de los guardias.
Desde su balcón, un testigo vio cómo miembros de la milicia Basij atacaron a personas que cantaban eslóganes y las arrastraron fuera de una casa vecina. La Policía permanecía en la plaza y sus alrededores y evitaba cualquier reunión de más de tres personas, afirmaron los presentes.
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