La estatua dorada, de 37 metros de alto (apenas nueve menos que la estatua de la Libertad en Nueva York), se erige en medio de un campo en la provincia de Henan y representa al hombre que dirigió China con mano de hierro durante tres décadas sentado y con las manos cruzadas. La construcción de la efigie, fabricada con acero y cemento, duró nueve meses.
Según la web HMR.cn, fue financiada por varios empresarios locales y costó unos tres millones de yuanes (460.000 dólares). La estatua fue terminada a finales de diciembre tras nueve meses de trabajo.
Pese a ser el responsable de miles de muertes, Mao sigue siendo una figura respetada en China, donde el Partido Comunista controla el debate sobre la historia del país y el presidente actual, Xi Jinping, lo considera una "gran figura".
Entre los ciudadanos chinos, la estatua generó reacciones encontradas, indicó el diario español El País. En las redes sociales, mientras algunos se mostraron de acuerdo con el nuevo monumento que, según los medios chinos, ya empezó a atraer visitantes; otros criticaron "el despilfarro". Sin embargo, el comentario más común fue el poco parecido entre la estatua y el líder comunista.
| Agencia AFP y Ámbito Financiero |


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