22 de junio 2012 - 00:00

El riesgo de la Plaza, una prueba para todos

Hugo Moyano hará el miércoles próximo su mayor demostración de fuerza callejera y la primera en contra del Gobierno, con una movilización a la Plaza de Mayo en la que prometió concentrar a 200 mil personas. El mismo día hará un paro nacional de camioneros. Las protestas tendrán como banderas principales la reducción del Impuesto a las Ganancias, la suba y universalización de las asignaciones familiares, mayor entrega de fondos a las obras sociales sindicales y la aplicación del 82% móvil sobre las jubilaciones.

La marcha, que estaba decidida la noche del miércoles -incluso antes de firmarse el acuerdo en la negociación salarial de los choferes-, tendrá como condimento la participación de los gremios que le responden a Moyano: aseguraron su asistencia los rurales de Gerónimo Venegas; los bancarios; la Unión Ferroviaria; los municipales, judiciales y portuarios, entre medio centenar de sindicatos. También sumarán presencia la CTA disidente, de Pablo Micheli, los ferroviarios del opositor Rubén «Pollo» Sobrero y otros gremios que no están en la central principal.

La demostración de fuerza se concretará a tres semanas del Congreso de renovación de autoridades de la CGT, pautado para el 12 de julio en Ferro. El paro nacional, en principio, alcanzará sólo a los camioneros de Moyano, aunque otros sindicatos podrán sumarse a la medida. Incluso, cerca del jefe de la CGT negociaban la posible incorporación a la marcha del gastronómico Luis Barrionuevo, un opositor al Gobierno que podría engrosar la convocatoria con gremios de su fracción Azul y Blanca.

En lo que parece el peor momento en la crisis entre el Gobierno y Moyano, colaboradores del camionero destacaron, sin embargo, algunos signos leves de posible acercamiento. Por lo pronto, antes de lanzar la movilización, el camionero levantó el paro de transportistas de combustibles que había movilizado a medio gabinete y a la Gendarmería nacional, además de acelerar la vuelta de Cristina de Kirchner a la Argentina. Y la marcha, que en un principio se planeó para hoy, fue dispuesta finalmente para el miércoles, en lo que se supone un espacio de eventual negociación.

Ningún sindicalista espera una definición del Gobierno respecto de Ganancias, la bandera principal de los reclamos. Y tampoco prevén suspender la convocatoria. Pero sí admitieron que de las respuestas del Ejecutivo hasta el miércoles dependerá el tono del discurso de Moyano en la Plaza de Mayo. De uno y otro lado creen que puede ser la última oportunidad para un principio de entendimiento. Ambos suponían, además, que la continuidad de los bloqueos en las refinerías de petróleo amenazaba con provocar incidentes de imprevisibles consecuencias.

También incidió el viraje discursivo del ministro de Planificación, Julio De Vido, que de la ristra de cuestionamientos que le dedicó a Moyano el miércoles a la noche pasó a un tono más conciliador ayer al mediodía, durante la enumeración de perjuicios que el paro había causado hasta entonces.

El armado fue en línea con el estilo de Moyano: a solas y en un canal de cable había anunciado el miércoles por la noche la extensión del paro camionero a todas las ramas de actividad y su nacionalización. También por su cuenta -apenas consultó a algunos de sus colaboradores- resolvió diferir esa medida hasta el miércoles una vez que tuvo la garantía del acuerdo con la cámara patronal de los transportistas (Fadeeac). Y en soledad sumó como golpe de efecto la movilización.

La convocatoria la hizo en un acto en la sede de su gremio. Allí admitió que «los salarios de los trabajadores camioneros han pasado a segundo plano» y que, a pesar del acuerdo, resolvía la marcha por entender que «no sirve absolutamente de nada si no se aumenta el mínimo no imponible» de Ganancias. Le exigió a Cristina de Kirchner «dejar de lado la soberbia» y aseguró que el Gobierno se asemeja a «una dictadura» por las objeciones oficiales a los reclamos y las huelgas.

Recién después, ayer por la tarde, reunió de urgencia a los sindicalistas que todavía le responden en la sede de la CGT para solidarizarlos con su planteo. En el encuentro Moyano explicó que movilizará por su cuenta 50 mil afiliados camioneros. Y Venegas prometió aportar otro tanto. Con el agregado de los gremios más numerosos de la central obrera, más los de otros sellos y la posible incorporación de personas que resuelvan acercarse a la plaza por su cuenta, los aliados del gremialista llegaron ayer a la estimación de 200 mil personas.

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