16 de diciembre 2009 - 00:00

El Senado de Brasil aprobó ayer el ingreso de Venezuela al Mercosur

El presidente del Senado brasileño, José Sarney, y el líder de la mayoría oficialista, Romero Jucá, durante el acalorado debate sobre el ingreso de Venezuela al Mercosur. Tal como quería Luiz Inácio Lula da Silva, el voto fue favorable.
El presidente del Senado brasileño, José Sarney, y el líder de la mayoría oficialista, Romero Jucá, durante el acalorado debate sobre el ingreso de Venezuela al Mercosur. Tal como quería Luiz Inácio Lula da Silva, el voto fue favorable.
Brasilia - El Senado de Brasil puso fin ayer a una demora de tres años y a una fuerte polémica al aprobar el ingreso de Venezuela al Mercosur, lo que deja el trámite pendiente sólo de la aceptación del Congreso de Paraguay, el único de los países del bloque que aún no abordó la cuestión.

Tras casi cinco horas de debates, que se sumaron a una jornada completa desarrollada la semana pasada, el pleno del Senado ratificó el tratado de adhesión de Venezuela al Mercosur con 35 votos a favor y 27 en contra.

El tratado, que los gobiernos de la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay firmaron en Caracas el 4 de junio de 2006, hasta ahora sólo había sido aprobado por los Congresos argentino y uruguayo.

La oposición brasileña se mantuvo firme en su rechazo al ingreso de Venezuela al bloque -que se desató hace tres años, cuando Hugo Chávez llamó a los senadores «papagayos del imperio»- y ayer gastó sus últimos cartuchos en duras y enconadas críticas al bolivariano, a quien tildó de «tirano», «populista» y «totalitario», y hasta comparó con dictadores como Adolf Hitler, Benito Mussolini y Josef Stalin.

El socialdemócrata Arthur Virgilio, una de las principales voces contra la aceptación de Venezuela, afirmó que en ese país «se viola sistemáticamente la cláusula democrática del Mercosur», mientras que el derechista Heráclito Fortes vaticinó que Chávez «desintegrará» al bloque.

El senador José Agripino, otro acérrimo crítico de Venezuela, recordó que el Mercosur firmó un tratado de libre comercio con Israel, país con el que Chávez rompió relaciones.

«¿Qué pasará con Israel, qué pasará con la negociación comercial que el Mercosur se apresta a retomar con la Unión Europea si se acepta a alguien que, como Chávez, considera el libre comercio una forma de opresión capitalista?», planteó Agripino, del opositor Partido Demócrata.

En tanto, el senador Wellington Salgado, del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), votó en favor del protocolo de adhesión argumentando que, desde el punto de vista económico, interesa al Mercosur tener a Venezuela como socio pleno. «Hugo Chávez es horrible, pero se va a morir en algún momento», sostuvo.

La defensa de Venezuela fue asumida en el último debate por el senador Aloisio Mercandante, jefe de la bancada del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), quien afirmó que el asunto no era Chávez, a quien consideró «pasajero», sino un «verdadero proyecto de integración para Sudamérica». Mercadante citó incluso que el opositor alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma, visitó el Senado brasileño este año para pedir que se acepte a Venezuela porque «el aislamiento sería aún peor para la sociedad venezolana».

Concluido el proceso parlamentario en Brasil, ahora la definición del asunto queda en manos del Congreso de Paraguay, en el que la mayoría opositora al Gobierno de Fernando Lugo mantiene un firme rechazo, que incluso comparten algunos legisladores de la base oficialista.

A mediados de este año, ante ese clima adverso, el Gobierno paraguayo retiró el proyecto de la agenda parlamentaria.

El canciller de ese país, Héctor Lacognata, aseguró la semana pasada que el ingreso de Venezuela al Mercosur está en «evaluación permanente», pero no dio pistas sobre cuándo será posible iniciar el trámite, que respalda el presidente Lugo. No obstante, consideró que si el Senado brasileño lo aprobaba, el debate en el Congreso paraguayo podría «acelerarse», pues se crearía «un nuevo escenario político» que «obligará a evaluar mejor» la situación.

También la semana pasada, durante una visita a Brasilia, el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que el Gobierno de Chávez sigue dispuesto a esperar «con paciencia y optimismo» la conclusión de los «pasos formales».

Según Maduro, «quien ve las relaciones políticas estrechas y de confianza que Venezuela tiene hoy con la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, o la relación económica profunda, de integración a través de proyectos concretos, no puede dudar» que su país «ya es parte del Mercosur».

El ministro venezolano sostuvo que la incorporación plena de su país al bloque «multiplicará el estímulo a las relaciones económicas y comerciales» y será un paso hacia «la construcción de una gran zona económica de desarrollo sudamericano».

Agencias EFE, DPA y AFP

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