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“El tango arrabalero no fue nunca el mejor tango”
Yamil Le Parc, hijo del artista plástico Julio Le Parc: «Hoy el cantante de tango fue desplazado al tercer lugar, tras el instrumentista y el bailarín».
Le Parc se inició desde muy joven en las pesquisas musicales, como parte del equipo de investigación y producción del actual ministro de cultura en Francia Fréderic Mitterand, junto a quien contribuyó a difundir la música cubana en París. «Siempre me interesó la música representativa de los pueblos, como el bolero, el canto cubano, la chanson francesa, y por supuesto el tango por influencia de mi padre, pero para llegar al tango, como intérprete, debieron pasar algunos años». Le Parc está por unos días en Buenos Aires, acompañando la instalación Mobile transparente «Otra Mirada» de su padre en las Galerías Pacífico. Con tal motivo, hará un único concierto el próximo jueves a las 20.30 en el Centro Cultural Borges. Dialogamos con él:
Periodista: ¿Qué fue aquello que demoró su llegada al tango?
Yamil Le Parc: El tango requiere madurez, y no sólo vocal. No cualquiera puede cantar tango. Yo interpreté otras músicas antes de atrevérmele, inclusive canción francesa y cubana. Mi registro es de tenor, un tenor abaritonado, y hasta consideré cantar ópera también. Afortunadamente, en México, un país muy amante del tango, di el paso que me faltaba, el pulido, la formación. Allí también grabé mi primer disco en vivo. Más tarde, en Francia, me fui relacionando con los mejores círculos de tango, al igual que con excelentes músicos y arregladores argentinos que influyeron decisivamente en mi carrera.
P.: ¿Quiénes fueron?
Y.L.P.: Juan Carlos Cuacci, cuñado y arreglador de Susana Rinaldi, fue uno de ellos, y desde luego el bandoneonista Pablo Mainetti, quien hizo los arreglos que mejor se adecuan a mi estilo, que nada tiene que ver con lo arrabalero sino con lo clásico. Con Mainetti hice mi primera y única presentación en Buenos Aires, dos años atrás, La de este jueves será mi segunda actuación en la Argentina.
P.: ¿Podría precisar algo más sobre su estilo?
Y.L.P.: Para mí, el mejor tango es el clásico, y con eso me refiero a un tango más lírico, más comunicado con otros géneros como la milonga y el vals. En una palabra, mis modelos es ese tipo de tango que cantaban Gardel o Fiorentino, no el tango «macho» de Julio Sosa, por ejemplo. Creo que esa forma de entender el tango como algo prepotente y arrabalero, cantado de forma «cortada», le hizo mal al género. Por ejemplo, el último Goyeneche a mí no me gusta. Me gusta el primer Goyeneche, su primera forma de cantar el tango, y creo que fueron las limitaciones físicas que padeció de grande lo que lo llevó a cambiar de estilo. Y me sorprende que haya intérpretes, incluso mujeres, que traten de imitar ese último estilo de Goyeneche. Quizá eso haya contribuido a que hoy el cantante de tango no ocupe el lugar de privilegio dentro de esa música que sí tuvo en otra época.
P.: ¿Cómo es hoy esa jerarquía?
Y.L.P.: En el tango, el cantante está hoy en tercer lugar. En primer lugar vienen los instrumentistas, luego los bailarines, y recién entonces el cantante. Esto tiene que ver también con la revolución de Piazzolla, que desde luego coronó al tango instrumental en el mundo, y desde entonces el instrumentista tiene más prestigio. Yo le diría que, hasta para los discográficas, hoy el cantante no es una persona bienvenida. Eso era muy distinto en la época de Aníbal Troilo. Troilo amaba a sus cantantes, Piazzolla no. Yo recuerdo una anécdota que pinta muy bien esto: en una oportunidad, durante una presentación de Osvaldo Piro, él le dio la entrada a Susana Rinaldi, a quien amo profundamente, con una especie de broma. Dijo: «Ahora vamos a recibir un instrumento más, la voz». Y ella agregó entonces: «Sí, la voz es un instrumento más, pero es el que lleva la palabra». Y se ganó una ovación, por supuesto.
P.: ¿Por qué sólo hace una presentación en Buenos Aires?
Y.L.P.: En realidad, ni siquiera eso estaba previsto. Yo venía acompañando a mi padre y pensaba hacer una actuación pero privada. Pero, cuando en el Borges supieron eso, me invitaron a que la hiciera pública, y aquí estamos. Voy a cantar por primera vez en público con un trío de guitarras. el trío de Lacruz, Heler y Nikitoff. Lo que le puedo adelantar es que estoy en conversaciones con el gobierno de la Ciudad para hacer una presentación mucho más grande en el 2011.
P.: ¿Sólo cantará tangos el jueves?
Y.L.P.: No. El repertorio será amplio. Voy a incluir «La vida pequeña», que es una exclusividad total, ya que es un tema inédito de Homero Expósito, con música de Piazzolla, que me dio la viuda de Expósito, que es muy amiga mía. También cantaré algún vals y algo de canción francesa, incluyendo «Parlez-moi damour», que el mismo Gardel cantaba en francés.
P.: ¿Pronunciaba bien Gardel el francés?
Y.L.P.: No, tenía una dicción horrorosa en francés. Yo no sé si cantaré ese tema con la misma intensidad que él, pero al menos a mí se me va entender.
Entrevista de M.Z.


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