17 de febrero 2010 - 00:00

El temporal le aguó la campaña a Macri

Los negocios ayer continuaban sacando agua de su interior, luego de la fuerte tormenta que azotó a la Ciudad en la noche del lunes. Los comerciantes se lamentaban por las pérdidas de mercadería y electrodomésticos.
Los negocios ayer continuaban sacando agua de su interior, luego de la fuerte tormenta que azotó a la Ciudad en la noche del lunes. Los comerciantes se lamentaban por las pérdidas de mercadería y electrodomésticos.
La inundación porteña del lunes por la noche refrescó la contienda de campaña. Un distraído macrismo atacó a las gestiones anteriores y debió luego soportar las réplicas, que tal vez hubiera evitado si sólo se refería a que Buenos Aires, como otras ciudades más modernas del mundo, no soporta tanta agua en tan poco tiempo.

La oposición, que se presta rápido a la oratoria de campaña, salió a replicar los argumentos del Gobierno porteño, que ya como una muletilla repitió que hace rato no se hace nada. Lo peor es que mucho de lo que se hizo en Buenos Aires, se hizo mal, como construir a la vera de los arroyos y luego taparlos sin que resulte hasta hoy un remedio.

Así, se cruzaron tras la lluvia que hizo desastres en la Ciudad (ver nota en pág. 17) kirchneristas y macristas defendiendo sus quehaceres en la administración porteña y demostrando de ese modo que ninguno pudo detener las inundaciones, que volverán.

Como una paradoja, la faraónica obra de doble entubamiento del arroyo Maldonado, que inició Mauricio Macri, por cierto fue diseñada en la gestión ibarrista, donde se obtuvo un crédito multimillonario para realizarla que coronó en el mandato telermanista y que, finalmente, el actual Gobierno porteño logró comenzar.

Para más, tres ex ministros de Obras Públicas de la Capital Federal reportan hoy al Gobierno nacional y al menos dos, por ahora, presumen de precandidatos a mandatarios del distrito, como Roberto Feletti (vice de Economía) y Abel Fatala (Julio De Vido). El tercero, Juan Pablo Schiavi, también funcionario K, ha sido además jefe de campaña del macrismo.

A la adversidad, sin embargo, se sumó el feriado de carnaval, un privilegio exclusivo de los empleados municipales, como también la poca importancia que al parecer el Gobierno de la Ciudad otorgó a un informe de la auditoría del distrito, que este diario difundió en enero pasado, que advertía sobre el incumplimiento y la falta de control sobre las obras y el mantenimiento de sumideros a las empresas asignadas.

Fueron el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, y el jefe de Gabinete de Macri, Horacio Rodríguez Larreta, quienes, en vacaciones del jefe de Gobierno, salieron ayer al cruce.

Santilli vociferó que «hace 100 años que no se invierte bajo tierra en Buenos Aires, hablando de infraestructura en serio, fuerte», y explicó que cayeron 90 milímetros de agua en menos de dos horas y que «en el puente de Yatay y Lezica se está lanzando una obra de hidráulica ya que pese a que se construyó hace seis o siete años, nunca se hizo ese trabajo, una cosa increíble».

Para Fatala, «se asfaltó mal» y «gran parte de las inundaciones que caen sobre distintos barrios de la Ciudad no se deben solamente a inconvenientes del sistema pluvial, sino al deficiente sistema de asfalto que no respetó el galibo o las medidas normales de las calles en las que operó el Gobierno de la Ciudad en los años recientes». Es decir, según el funcionario, afecta que el pavimento quede elevado con respecto a las veredas, como sucede en muchas calles y avenidas. Cree el kirchnerista que «eso explica, en parte, los problemas que sufren los vecinos de la Ciudad».

Le replicó Rodríguez Larreta acusándolo de la falta de obras para mitigar inundaciones durante el desempeño de su cargo. Y así, se fueron plegando diversos opositores; entre ellos no faltó Aníbal Ibarra, quien criticó que «la Ciudad invierte en baldosas, pero no en obras hidráulicas ni en sumideros» y aseguró que «el Gobierno está atrasado con los pagos a las empresas de servicios y por eso el trabajo de limpieza y de reparación de sumideros se hace con atraso y sin continuidad».

Lo cierto es que hasta ahora, uno a uno los jefes de Gobierno de la Capital han resistido inundaciones, con diversas consecuencias, en una ciudad eternamente vulnerable.

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