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“El trágico gesto criminal de un desocupado”
"Ninguno de nosotros podía suponer que esto pasaría", indicó Arcángelo a periodistas después de presentar testimonio ante un grupo de investigadores. Y apuntó: "Quiero reiterar que Luigi no es un terrorista, ni un loco. Al contrario, es un buen muchacho, siempre lúcido".
Según trascendió, el hombre dijo a los investigadores: "Quise hacer un gesto que llamara la atención en un día importante: no odio a nadie en especial, pero estoy desesperado". "Disparé a matar", confesó Preiti.
El nuevo ministro del Interior, Angelino Alfano, puso blanco sobre negro al afirmar que se trató de "un "trágico gesto criminal de un desocupado" que perdió recientemente su empleo de albañil en el norte de Italia y tuvo que volver a vivir con sus padres, en el sur del país.
Preiti, el atacante, "es un hombre lleno de problemas que perdió el trabajo. Había perdido todo, debió volver con sus padres. Estaba desesperado. Quería dispararles a los políticos, pero como vio que no podía alcanzarlos disparó contra los carabineros", dijo el fiscal de Roma, Pierfilippo Laviani, después de interrogarlo. Y añadió: "Decidió hacer todo esto hace veinte días".
La pistola la había adquirido "en el mercado negro hace cuatro años". "Confesó todo. No parece una persona desequilibrada", indicó.
Preiti, de 49 años, había tenido dos matrimonios fallidos. Se había separado hace poco de su segunda esposa, Ivana, con quien tuvo un hijo. Ambos vivían en Alessandria, Piemonte, norte del país, a donde había emigrado desde Calabria, extremo sur, hace veinte años. Tras separarse y perder su empleo como albañil, según allegados, regresó a las casa de sus padres en Rosarno, Reggio Calabria.
Preiti, según el ministro Alfano, no tenía antecedentes y "quería suicidarse, pero no lo logró porque se le había acabado el cargador" de su pistola semiautomática Beretta calibre 7.65, dijeron los investigadores. "Sobre la base de un primer control de lo ocurrido, se trata de un gesto aislado, sobre el cual de todos modos se sigue investigando", precisó el ministro.
Tras el ataque, la Policía realizó registros en las viviendas de su exesposa y de su hermano en Novi Ligure, Alessandria, y en la de sus padres, en un barrio popular de Rosarno. Su padre, Angelo, vivió durante 30 años en Alemania y su madre, Polsina, es ama de casa.
"Son una familia normal que ha trajado siempre", definieron vecinos de los Preiti.
"No sé qué se le pasó por la cabeza" afirmó Domenico Preiti, tío del atacante, frente a su vivienda en el centro de Pedrosa. Domenico, ahora jubilado, trabajaba como albañil, al igual que su sobrino. "Siempre fue un gran muchacho, no lo puedo entender", señaló.
Otras fuentes dijeron que detrás del gesto dramático de Preiti estarían problemas de juego. Ya desde su primer divorcio, malgastaba su dinero en las máquinas tragamonedas y en el billar y ése sería el motivo de su separación y de la pérdida de su empleo. "No lo sé, dijo su hermano.
"Salió ayer de la casa sin decir a donde iría y que iba a hacer", contó un primo de Preiti, al salir de la vivienda de los padres del agresor. "Cuando sus padres supieron lo que pasó no lo podían creer", indicó.
"Lo recuerdo como un gran muchacho y un gran trabajador", contó su amigo Franco. "Gino (como lo llamaban sus allegados) era un gran albañil. Hizo trabajos en mi casa y cada tanto lo acompañaba en mi auto a trabajar. Espero que los jueces entiendan su desesperación porque un hombre sin trabajo no puede salir adelante, y ojalá no le den la pena más severa", acotó.
Agencia ANSA y Ámbito Financiero

