Después de un primer semestre favorable para la deuda argentina y más irregular para las acciones locales, los analistas proyectan una segunda mitad del año con mayor selectividad, que ya no ofrece una oportunidad generalizada, sino que exige diferenciar entre instrumentos, sectores y perfiles de riesgo.
Estrategias de inversión: dónde ven valor los analistas para la segunda mitad de 2026
Tras el rally de la deuda, el mercado empieza a mirar con más cuidado los puntos de entrada. La selectividad de acciones y bonos será clave.
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Los analistas recomiendan reforzar la selectividad en las carteras.
El reciente rally de los bonos soberanos en dólares dejó valuaciones más ajustadas, aunque todavía con oportunidades puntuales en la curva. Al mismo tiempo, la suba del tipo de cambio de junio modificó el punto de entrada para las estrategias en pesos y volvió a poner en el radar a los instrumentos CER, a los bonos duales y a algunas posiciones con cobertura.
A su vez, la renta variable local llega con señales mixtas. Por un lado, el revés de MSCI, que mantuvo a la Argentina en la categoría “Standalone”, limitó las expectativas de flujos internacionales. Pero, por otro lado, algunas compañías vinculadas a energía, infraestructura y sectores rezagados todavía muestran drivers propios para sostener una recuperación selectiva.
Además, el contexto externo también influye sobre las carteras. Mientras Wall Street cerró un semestre fuerte, impulsado por la tecnología y la inteligencia artificial, los Cedears vuelven a aparecer como una vía para capturar exposición internacional y, al mismo tiempo, sostener cobertura frente a la volatilidad doméstica.
Acciones locales: energía, bancos y apuestas tácticas dentro del Merval
En acciones argentinas, la estrategia para el segundo semestre dejó de apoyarse en una visión amplia sobre todo el mercado local. En cambio, el foco pasó a estar en compañías con fundamentos sólidos, valuaciones atractivas o exposición a sectores con crecimiento de mediano y largo plazo.
En esa línea, Natalia Martin, analista de research de PPI, sostuvo que hacia adelante la firma sigue viendo “valor selectivo en compañías vinculadas al sector energético, especialmente Oil & Gas”. Según explicó, los proyectos asociados a Vaca Muerta continúan siendo “el principal driver de crecimiento de mediano y largo plazo”, por lo que Vista, YPF, Pampa Energía y TGS se mantienen entre sus alternativas preferidas.
Al mismo tiempo, la analista señaló que también aparece cierto margen de recuperación en sectores que venían más golpeados, como bancos. Sin embargo, aclaró que ese segmento ya recuperó bastante terreno durante el último mes, por lo que el potencial de suba requiere una selección más fina y una lectura cuidadosa del punto de entrada.
Similar fue la lectura de Jerónimo Bardin, Head Sales Trader de Balanz, quien ve con buenos ojos "una combinación de exposición local selectiva e internacional” en materia de renta variable. En el caso argentino, explicó que el enfoque “pasa de una posición larga estructural en el Merval a una estrategia táctica”.
En ese sentido, Bardin estimó que el índice medido en dólares podría continuar operando dentro de una banda de entre u$s1.750 y u$s2.200, mientras no haya definiciones sobre la reclasificación de MSCI y se acerque el ciclo electoral de 2027. Por eso, sus principales posiciones locales son Pampa Energía, por su punto de entrada atractivo y la reforma eléctrica; Central Puerto, por su generación de caja y exposición hidroeléctrica; Ternium, por valuaciones que lucen excesivamente bajas; y CAAP, que cotiza con descuento pese a mostrar resiliencia operativa.
Cedears: exposición externa y cobertura frente a la volatilidad local
En paralelo, la exposición internacional conserva un lugar relevante dentro de las carteras. De acuerdo con Bardin, el mercado estadounidense mostró durante el semestre un rally amplio y bien distribuido, con subas de 6,9% en el S&P 500, 15% en el Nasdaq 100, 30% en el factor Momentum y avances superiores al 22% en empresas de media y baja capitalización.
Además, el analista destacó que julio suele ser uno de los meses históricamente más consistentes para iniciar posiciones, lo que sostiene el atractivo de mantener Cedears dentro del portafolio. Así, la estrategia permite combinar exposición a Wall Street con una cobertura cambiaria implícita, en un escenario local que todavía puede estar condicionado por el tipo de cambio, MSCI y el calendario electoral.
Deuda en pesos: CER, tramos cortos y estrategias con cobertura
En renta fija, el punto de partida también cambió después del rally del primer semestre. Si bien la deuda soberana en dólares todavía conserva atractivo para determinados perfiles, la fuerte compresión del riesgo país redujo el margen para una nueva caída acelerada de spreads. Por eso, varios analistas empiezan a mirar con mayor interés la deuda en pesos.
Desde PPI, Martin sostuvo que “la relación riesgo-retorno luce hoy relativamente más atractiva en la deuda en pesos que en la deuda soberana hard dollar”. Según explicó, tras las mejoras de calificación y la compresión del riesgo país, los bonos soberanos en moneda estadounidense tienen menos espacio para una nueva suba significativa. En cambio, los instrumentos ajustados por CER vuelven a mostrar valor relativo.
Además, la analista remarcó que la convergencia entre tasas reales locales y rendimientos en dólares volvió más atractivos a los bonos indexados. A su vez, después de la suba del tipo de cambio de junio, el punto de entrada para estrategias en pesos luce más favorable. Por eso, bajo un escenario de mayor estabilidad cambiaria, PPI favorecería especialmente instrumentos CER frente a otras alternativas de renta fija.
Dentro de sus favoritos, la firma mantiene al BONCER TZXS7, ya que ofrece un rendimiento de CER + 6%, buena liquidez y vencimiento previo a las elecciones. Bardin, en tanto, también prioriza la corta duración en pesos, con preferencia por CER cortos como X30S6, debido a que el potencial de apreciación adicional luce más acotado después de los retornos ya capturados.
Criteria, por su parte, advirtió que los recientes movimientos del tipo de cambio empezaron a modificar la relación riesgo-retorno del carry trade. “Aunque de manera acotada, el riesgo de reversión comienza a erosionar el atractivo de las estrategias tradicionales de carry”, señalaron. Por esa razón, para inversores que deben mantener exposición en moneda local, la firma sigue favoreciendo los tramos más cortos de las curvas.
De todos modos, Criteria también destacó una alternativa sintética en pesos, construida a partir de la compra de D30S6 y cobertura con futuros. Así, la estrategia permite capturar rendimiento en moneda local, aunque con una protección adicional frente a movimientos cambiarios adversos.
Bonos duales y curva CER-TAMAR: cobertura para escenarios alternativos
Más allá de los instrumentos cortos, los bonos duales también aparecen entre las recomendaciones para perfiles con mayor tolerancia al riesgo. Martin destacó los BONTAM con vencimiento el 14 de diciembre de 2029 y los TXMD9 y TXMJ0, que ofrecen retornos de TAMAR + 8,4% y TAMAR + 8,6% a través de su estructura dual.
En la misma línea, Criteria se inclinó, para perfiles más agresivos y con un horizonte de hasta seis meses, por posiciones en la parte más larga de la curva CER-TAMAR, especialmente en TXMJ9, TXMD9 y TXMJ0. Según explicaron, estos activos combinan un carry atractivo, cercano a TAMAR + 10%, con un perfil de retorno asimétrico.
Por un lado, estos instrumentos permiten capturar una potencial ganancia de capital si se consolida el proceso de desinflación y los spreads tienden a comprimirse en un escenario de mayor estabilidad nominal. Pero, por otro lado, también conservan un componente defensivo, ya que funcionan como cobertura natural ante una inflación más persistente que la esperada o ante una suba generalizada de tasas.
Bardin también mantiene su preferencia por duales largos, en particular TXMJ0, porque ofrecen cobertura tanto ante eventuales subas en las tasas cortas como frente a distintos escenarios económicos posteriores a 2027.
Bonos soberanos en dólares: carry antes que duración
En la deuda soberana en dólares, el diagnóstico es más selectivo. Aunque los analistas todavía ven valor en algunos títulos, también advierten que el rally del primer semestre dejó menos margen para una nueva compresión fuerte del riesgo país.
En ese sentido, Bardin mostró una preferencia clara por el carry por sobre la duración. Por eso, Balanz rotó su recomendación desde el GD41 hacia el GD38, dado que la compresión adicional de spreads luce ahora más gradual después de que el riesgo país cayera 191 puntos básicos en el trimestre y perforara los 450 puntos.
A su vez, Criteria mantiene una visión favorable sobre la curva soberana bajo ley local para carteras en dólares con perspectiva de largo plazo. En particular, el Comité de Inversiones de la sociedad de bolsa continúa priorizando el AL30, aunque complementa esa posición con exposición al AE38. En la misma línea, Balanz también ve valor en AL30 y AE38, ya que todavía operan con un spread de legislación.
Obligaciones negociables: dolarización con menor volatilidad
Por fuera de los soberanos, la renta corporativa en moneda dura aparece como una alternativa para inversores que buscan dolarización con menor volatilidad. En este segmento, Martin prioriza emisores de buena calidad crediticia, buena liquidez y bajo riesgo de refinanciación, con preferencia por sectores defensivos o vinculados a energía. Dentro de ese universo, mencionó como alternativas a VSCXD, MGCRD, IRCPD e YM34D.
Bardin también señaló que el valor en deuda corporativa pasó a ser más selectivo, debido a que los emisores de mayor calidad ya convergieron a rendimientos cercanos al "alto rendimiento global", en torno al 7%. Por eso, la firma prioriza sectores como Oil & Gas, energía integrada, distribución eléctrica y telecomunicaciones, con nombres como Pan American Energy, YPF, Tecpetrol, Vista, Telecom Argentina, MSU Energy, CGC y Edemsa, según el perfil de riesgo y la preferencia de duración de cada inversor.
Así, el segundo semestre se presenta con menos margen para apuestas generalizadas y con mayor necesidad de selección. En pesos, los CER y duales vuelven a ganar atractivo por cobertura y rendimiento; en dólares, los soberanos siguen ofreciendo carry, aunque con menor potencial de compresión; en ON, la clave pasa por la calidad crediticia; y, en acciones, la estrategia combina nombres locales puntuales con Cedears para sostener exposición externa.


