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El turismo de lujo no siempre es el más caro
El concepto de turismo de lujo trasciende mapas y billeteras. Juega con otros aspectos: exotismo, extravagancia, confort, originalidad, exclusividad.
El concepto de lujo trasciende mapas y billeteras, y juega con otros conceptos: exotismo, extravagancia, confort, originalidad, privacidad, exclusividad. Es sencillamente el placer absoluto alcanzado a través de todos los sentidos, un paisaje paradisíaco, el confort a flor de piel, la tranquilidad indeleble, la atención personalizada, el desafío a la mente humana para encarar hasta la aventura más inimaginable.
Cifras y proyecciones
Aunque el turismo de lujo constituye alrededor del 3% del total del movimiento turístico mundial, representa un 25% de los gastos, según las estimaciones de la International Luxury Travel Market (ILTM), cifra que revela la importancia que ha adquirido este segmento para el turismo mundial a pesar de la crisis económica y el reciente brote de gripe A.
«Este nuevo escenario de crisis es una oportunidad para el segmento de viajes, que se caracteriza por brindar experiencias únicas e inolvidables, ofreciendo satisfacción inmediata a los consumidores. Estamos frente a la redefinición del concepto del lujo, orientado fundamentalmente a las experiencias, al 'ser' más que al 'tener' y a un cambio de hábitos que va del consumo de productos al de servicios. En esta era, el lujo se vuelve más democrático, más accesible, pero mantiene el valor intrínseco de exclusividad a través de un factor clave: la customización», explica Carlos Ferreirinha, experto en marketing de lujo, ex director de la división moda del grupo LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy) para Latinoamérica, ex presidente de Louis Vuitton Brasil y fundador de la consultora MCF Consultoría & Conocimiento.
«Frente a esta situación de crisis, el consumidor de lujo se vuelve más exigente porque toma decisiones con más dudas, y por esto va a priorizar las experiencias que le brinden placer y bienestar, inclinándose por los pequeños lujos que le ofrezcan satisfacción inmediata. Las marcas deben tener la habilidad de traducir emociones y sentimientos en bienes y servicios para alcanzar el éxito. «América Latina tiene una gran oportunidad frente a la crisis, sobre todo en el mercado de viajes de lujo, porque por primera vez en la historia tiene una importante ventaja competitiva para atraer las miradas del mundo», agrega.
Santiago Berraondo, consultor senior de HVS International; y Graciana García Iribarne, directora general, coinciden en que «en la Argentina el segmento representó alrededor de 1.100 millones de dólares en el último año. Respecto del nivel de gastos por turista, en los destinos más importantes se observa que va de los u$s 10.000 a los u$s 20.000, dependiendo del tipo de destino. En la Argentina, nuestras proyecciones hablan de un nivel de gastos para el turista de lujo de aproximadamente u$s 8.000 en promedio para todo el país», comentan y agregan que «son alrededor de 140.000 los turistas correspondientes al segmento de lujo que visitan anualmente este país».
Los destinos
En realidad, cualquier destino internacional puede convertirse en un viaje de lujo, ya que sólo es cuestión de cambiar los componentes del viaje, según insisten los especialistas. Lo que define el viaje de lujo es el protagonista y su búsqueda; experiencias únicas y de altísima calidad. El viajero de lujo quiere que todos y cada uno de los detalles estén cuidados y pensados para él, y entonces no deba ocuparse de nada más que de disfrutar.
«La discreción también es valorada por los viajeros de lujo. Una de las características del servicio de lujo es el arte de brindar todos los detalles sin prácticamente ser percibido por el huésped. Hoy en día el turista de lujo es mucho más joven de lo que solía ser en el pasado, son experimentados, bien informados, muy viajados y aventureros. Además, sin importar su nivel de riqueza, no pierden de vista la relación precio calidad», señala Berraondo.
Daniela Shayo, directora regional de The Leading Hotels of the World, añade que «básicamente se trata de una alternativa que, más allá de que su motivación sea de negocios o placer, propone una experiencia única donde lo más simple se convierte en extraordinario, donde el servicio adquiere una importancia máxima y donde se puede disfrutar lo mejor y más auténtico que cada destino tiene para brindar», asegura la máxima responsable de una organización que representa a más de 430 hoteles de lujo en todo el mundo, y que realizó en Buenos Aires el evento anual Showcase Internacional.
Y si de destinos se trata, algunos que se pueden contar entre los más adecuados para el turismo de lujo son: París, Londres, Milán, Franc- fort, Dubai, Doha, El Cairo, Barcelona, Bahrain, Abu Dhabi, Shanghai, Singapur, Hong Kong, las islas del Índico Mauricio y Seychelles, Bali en el sudeste asiático, la islas de la Polinesia en el Pacífico, Marsella y la Costa del Sol en España, Mónaco, la Toscana en Italia, entre otros. En América Latina, Punta del Este, Río de Janeiro y Costa do Sauípe en el nordeste brasileño. Y en la Argentina, Buenos Aires es la ciudad por excelencia para este segmento. Otro es la Patagonia, en especial, Bariloche.
En América central, entre algunos de los destinos más exclusivos, se cuentan Los Cabos y Punta Mita en México; la Bahía de Papagayo en Costa Rica. En tanto, en América del Norte, algunos de los destinos son: Nueva York, Palm Beach, Chicago, San Francisco, Aspen y Hawái. En la zona del Caribe, Jamaica podría marcarse como un destino de turismo de lujo.
«Mendoza sin lugar a dudas es otro de los destinos elegidos para el turismo de lujo, donde la experiencia está muy ligada al placer del vino. En los últimos años han surgido diferentes proyectos que ofrecen la posibilidad de adquirir un terreno dentro de un barrio cerrado para construir una casa en un lugar donde el propietario pueda tener su propia viña y luego producir su propio vino», comentan desde HVS.
Experiencias únicas
¿Quién no recuerda a Gregory Olsen, el empresario que pagó 20 millones de dólares y abordó el cohete ruso Soyuz rumbo a la Estación Espacial Internacional instalando en todo el mundo la idea de turista espacial? Olsen es uno de los tantos viajeros ávidos de experiencias grandiosas. Es más, fue el tercero en probar la adrenalina del cosmos después de 1.500 horas de entrenamiento. A él le precedieron el californiano Denis Tito y el sudafricano Marc ShuttleWorth. Todos ellos viajaron de la mano de Space Adventures, una empresa californiana especializada en viajes a la Luna cuyo catálogo de viajes está accesible en la web para cualquiera que lo quiera consultar. De todos modos, no hace falta tocar el cielo para vivir una experiencia inolvidable. Un sitio en internet ofrece islas para comprar o alquilar. Las novedades: la isla Royal Belize cotiza desde u$s 7.000 la semana. Eueiki Island en el Reino de Tonga, u$s 12.425 por semana. Y Round Island, en Seychelles, África, desde 4.000 euros por semana.


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