Mandela nació en Mvezo, un pueblo rural de la provincia del Cabo Oriental, el 18 de julio de 1918, y su padre era un cacique del clan tembu, de la tribu xhosa. Cuando su progenitor fue destituido, tras una disputa con un magistrado local, el niño Nelson Rolihlahla ("alborotador", en lengua xhosa) fue llevado por su madre a la aldea Qunu y a la que el expresidente consideró desde entonces como su hogar.
Desde muy joven se mostró dispuesto a defender los derechos de su pueblo y de su raza, por lo que decidió convertirse en abogado y político. Quería dar la pelea con la ley en la mano.
En 1950 abrió un despacho en la ciudad de Johanesburgo y dos años después, impulsado por su fuerte oposición a la política de apartheid implantada por el Partido Nacional, pasó a formar parte de la dirección del Congreso Nacional Africano (CNA), formación mayoritaria que, desde la instauración de la democracia, gobierna el país.
Antes había participado en la llamada Liga Juvenil, creada en 1943, y que sería más tarde uno de los principales motores del cambio en Sudáfrica.
Durante los años 50 realizó viajes por todo el territorio nacional y por diversos países para predicar su ideal de una sociedad democrática, libre y multirracial. Fue detenido en varias ocasiones. En 1955, Mandela participó en el congreso en el que se elaboró la Carta de la Libertad de su partido. Tres años más tarde se casaría con Winnie, que había entrado en contacto con el CNA a través de su trabajo como asistente social, quien se convertiría en una figura tan emblemática como contradictoria.
Con el paso del tiempo, las autoridades racistas de Pretoria fueron endureciendo sus posturas y en 1961 declararon ilegal al CNA.
En noviembre de 1962 Mandela fue detenido y condenado a cinco años de cárcel por intervenir en la creación del brazo armado del partido, Unkhonto We Sizwe. Antes de que cumpliera la pena, en 1964, fue procesado nuevamente bajo la Ley de Supresión del Comunismo, condenado a cadena perpetua y encerrado en la prisión de Jola Robben (provincia de El Cabo).
En un alegato de cuatro horas antes de que el tribunal lo sentenciara, declaró que "poner fin a la dominación de los blancos sobre los negros es un ideal por el que estoy preparado a morir".
El 10 de febrero de 1985, tras 22 años de prisión, Mandela y otros dirigentes negros rechazaron una oferta de libertad hecha por el entonces presidente Pieter Willem Botha, que exigía a cambio que renunciasen al uso de la violencia contra la dictadura de la minoría blanca.
El mensaje en el que Nelson Mandela rechazó la oferta de Botha se lo entregó a su esposa, Winnie, y la hija del matrimonio, Zinzi, lo leyó en la ciudad de Soweto ante miles de negros. "Antes de hacer ofertas de liberación, Botha debe legalizar el ANC y abandonar su propia violencia (para que) más de 22 millones de negros discriminados abandonen la lucha por sus derechos en su propia patria".
El 12 de agosto de 1988, aquejado de tuberculosis, fue trasladado al hospital estatal de Tygerberg (Ciudad del Cabo) y, el 31 del mismo mes, llevado a la clínica privada Constantiaberg, donde fue visitado al día siguiente por el ministro de Justicia sudafricano, Kobie Coetsse, partidario de su liberación. El régimen, sometido a duras sanciones internacionales, ya hacía explícitas sus fisuras. Se acercaba el fin del régimen racista.
Nelson Mandela fue liberado el 11 de febrero de 1990, tal y como había anunciado nueve días antes el presidente sudafricano, Frederik De Klerk, tras 27 años de prisión.
El 2 de marzo de ese año fue elegido vicepresidente del CNA -ya legalizado por De Klerk en febrero- y el 5 de julio de 1991, su presidente.
De Klerk y Mandela alcanzaron, el 7 de agosto un acuerdo para la puesta en libertad de presos políticos y el líder anti-apartheid anunció el abandono inmediato de la lucha armada.
Después de 38 años, una pareja que se consideraba épica llegó a su fin en 1992. Mandela y Winnie se separaron. Datos de supuesta infidelidad y, por sobre todo, de corrupción, abuso de poder, despotismo y hasta crímenes redibujaron el perfil de Winnie.
De Klerk y Mandela compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993, y un año más tarde, el mítico líder, ya con 76 años, sería consagrado presidente, el primero negro de Sudáfrica.
Con mano artesanal, manejó hasta 1999 a un país que podría haber entrado en guerra civil. No lo hizo, a cambio de una política de reconciliación, basada en la confesión de hechos aberrantes por parte de sus responsables a cambio de un doloroso olvido. Emergió la Sudáfrica real, más parecida al continente que la alberga y no al ghetto europeo que había dominado hasta entonces.
El 18 de julio de 1998, en su 80° cumpleaños, Mandela se casó con Graça Machel, viuda de Samora Machel, expresidente de Mozambique y aliado de Mandela que había fallecido en 1986 en un accidente de avión.
El 6 de enero de 2005 murió el segundo hijo de Mandela, Makgatho, de 54 años. Este abogado y hombre de negocios falleció por una epidemia que diezmó a Sudáfrica: el sida.
Acompañado de Graça Machel, Mandela, conocido cariñosamente por "Madiba" -nombre que se da a los ancianos de su clan- dijo el 18 de julio de 2008, cuando cumplió 90 años: "Hay mucha gente rica en Sudáfrica que puede compartir sus riquezas con aquellos que no han sido tan afortunados y no pueden salir de la pobreza".
El presidente del zulú Partido Inkhata de la Libertad, Mangosuthu Buthelezi, un hombre de la etnia zulu y rival histórico, consideró entonces: "Mi amistad con Madiba ha estado siempre caracterizada por un cálido afecto y el respeto mutuo. A menudo hemos diferido en la ruta, pero nunca en el destino para nuestro país. Mandela no hace diferencias entre razas, sexos o condiciones socioeconómicas, él nos ve a todos como sudafricanos".
Su última gran aparición pública fue en en 2010, en ocasión del último Mundial de fútbol, a cuya inauguración, con todo, no pudo asistir por el fallecimiento de una nieta en un accidente de tránsito.
| Ámbito Financiero y agencias EFE, Reuters, AFP, ANSA y DPA |



Dejá tu comentario