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El vice espera de Colombi su primer festejo
Ese gesto formal se trasparentó el lunes último, en Luján, donde Colombi apareció y permaneció todo el tiempo junto a Cobos. Días antes, había estado negociando un auxilio del kirchnerismo que naufragó: debía mandar a sus diputados a votar el «blanqueo», pero no lo hizo.
Lo del correntino tiene un atractivo particular: además de ser el único gobernador que se reconoce en la línea de Cobos -otros, como Eduardo Brizuela del Moral, tienen sintonía pero se mantienen alejados públicamente del vice-, Colombi puede aportarle el primer triunfo.
En 2009, quizá antes de agosto, los correntinos elegirán gobernador y Colombi figura, junto a su primo Ricardo, entre los candidatos con más chances. Arturo, el gobernador, y Ricardo, el ex gobernador, son familiares pero tienen terminales política opuestas.
Arturo empezó a moverse junto a Cobos y no pierde oportunidad en disparar contra los Kirchner. Todo se explica: su gurú electoral, el uruguayo Luis Costa Bonino, le indica que cuestionar al matrimonio presidencial otorga puros beneficios en la opinión pública.
Según el «speach» de Costa Bonino, la única oportunidad de ser reelecto como gobernador el año próximo, es tomar la mayor distancia posible de los Kirchner. Y Colombi, Arturo, cumple a rajatabla esa consigna mientras, sigiloso, manda negociadores a la Casa Rosada.
¿Para qué? Para pedir que le autoricen, rápido y sin mirarle los papeles, el PAF que le permita renegociar la deuda provincial. De manual: en Gobierno le pisan los papeles y lo hacen esperar. Colombi confía que la demora no puede ser infinita.
En simultáneo, su primo, Ricardo, volvió a recomponer vínculo con Olivos. Había tomado distancia, acercándose a Cobos, cuando los Kirchner decidieron priorizar su relación con el gobernador. Pero ahora, con Arturo junto al vice, Ricardo es de nuevo la estrella K.
Ex gobernador y actual diputado, Ricardo C. fue uno de los primeros radicales K y estuvo en algún momento en el imaginario de Kirchner como posible candidato a vice, hecho que hubiese reeditado un episodio histórico: el primer vice de Perón fue radical y correntino, Hortensio Quijano.
El patagónico, sin embargo, prefirió a Cobos. Siempre, con cara de circunstancia, Kirchner dice cuánto se arrepiente de esa decisión como si cualquier otro vice, al menos de origen radical, no hubiese votado del mismo modo en que votó Cobos en la pulseada por la 125.
El coqueteo de Arturo con Cobos aparece, por eso, recargado de pasiones: la Casa Rosada apuesta a Ricardo, el ex gobernador, para que derrote a su primo y aleje la posibilidad de que el vice de Cristina de Kirchner pueda tener, a mitad de año, un festejo electoral propio.
Es, justamente, con lo que sueña el mendocino: que a mitad del año próximo, en Corrientes, pueda posar junto a un ganador, radical y anti-K. Las dos últimas cosas, Arturo Colombi las tiene.


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