27 de noviembre 2008 - 00:00

Elección Obama, ¿acaba con el cupo femenino?

Hilda Chiche Duhalde
Hilda Chiche Duhalde
La elección del primer presidente negro reabrió en Estados Unidos la polémica sobre las políticas de discriminación positiva para las minorías raciales, cuyo objetivo, se dice, estaría logrado. Así lo prueba el hecho de que un afroamericano haya llegado a la cima del poder político. En la Argentina, la ley de cupo femenino hizo posibleun Congreso con casi 40% de mujeres.Pese a ello, y a tener una mujer en la presidencia, la gran mayoría de las legisladoras cree que hay que mantener e incluso profundizar esas políticas. Ambito Financiero consultó sobre este tema a senadoras y diputadas de distintas fuerzas políticas.

La senadora salteña Sonia Escudero (PJ - Frente para la Victoria) no tiene la menor duda: «Sin cupo, desaparecemos, porque el manejo de los recursos para las campañas políticas no lo tienen las mujeres. Si no existiera ley de cupo, no hubiéramos llegado al Senado. La Argentina es uno de los países con mayor representación femenina, pero todavía nos falta. Hay pocas mujeres en las bicamerales que controlan al Ejecutivo. No estamos en las comisiones que manejan recursos: Presupuesto y Hacienda, Infraestructura; esos espacios los hombres no los ceden».

La diputada porteña Silvana Giudici (UCR) tampoco cree que deba eliminarse la ley de cupo. «Todavía falta mucho para la igualdad y la paridad en la representación no va a lograrse si no mantenemos esa herramienta». Y va por más: «Ya no es suficiente 30%, hay que avanzar hacia la paridad. Las mujeres deben luchar todos los días, no sólo por ejercer la representación de género, sino por influir verdaderamente en la toma de decisiones en las estructuras políticas o partidarias».

En ese sentido, Sonia Escudero presentó un proyecto de ley de equidad -que nunca se trató- para ampliar el cupo a 40% y extenderlo a otros ámbitos. En realidad, la Ley 24.012/ 91 no establece un cupo para las mujeres en el Congreso sino que ninguno de los dos géneros podrá tener una representación inferior a 30%. Los hombres pueden estar tranquilos.

Aunque prosperen los intentos de incrementar la representación femenina, si la ley se mantiene, un tercio de los cargos legislativos les estará siempre reservado a ellos.

Como Escudero, Giudici tampoco cree que los partidos incluirían a las mujeres si no lo ordenase la ley porque «son estructuras predominantemente masculinas: la toma de decisiones y la proporción de la representación siguen siendo inequitativas. Nuestro partido ha avanzado en la representación femenina de modo muy lento. Espero que en esta nueva etapa de fortalecimiento de la UCR se respete la representación femenina en los ámbitos partidarios, electivos y también ejecutivos».

Algo similar ocurre en el justicialismo, en opinión de la diputada Juliana Di Tullio (PJ -Frente para la Victoria): «Hay patrones culturales tan arraigados que si sacamos ese cupo, es impensable que el porcentaje se pueda mantener. Ya era impensable 40% de representación femenina en el Congreso sin esa medida. Y todavía no está instalada como patrón cultural. En mi propio partido, es engorrosísimo cumplir con el cupo en los cargos partidarios. Hay que pelearse con los compañeros, exigirle al juez».

No tiene esa preocupación la diputada Elsa Quiroz (ARI). El bloque de la Coalición Cívica al que pertenece su partido es el que más mujeres tiene en proporción: exactamente la mitad. «Y no es casualidad ni se debe a la ley», según explica. «Lo tenemos discutido, cumplimos el cupo, pero en nuestra práctica vamos al 50 y 50; aunqueno está en el estatuto, es parte de nuestra ideología». También Paula Bertol, diputada por el PRO, cree que las cosas en su partido son diferentes, pero que igualmente el cupo debe mantenerse. «Lo ideal sería que las herramientas de discriminación positiva fueran acotadas temporalmente, pero la Argentina, a pesar de sus avances, sigue siendo un país altamente machista y, por ende, lo son sus instituciones, como los partidos políticos. Claro que existen matices. Pertenezco a un espacio donde las mujeres forman parte importante del Poder Ejecutivo de la Ciudad, de la Legislatura y del Congreso Nacional», sostiene la legisladora.

La diputada Delia Bisutti, del bloque Solidaridad e Igualdad (ARI disidente), cree que «todavía no estamos como sociedad en condiciones de suspender esa normativa. No está la cultura política lo suficientemente arraigada, aunque en algunos partidos sí». ¿Su bloque, por ejemplo? «Sí, nosotros intentamos que la representación sea 50 y 50, pero las políticas de acción positiva hay que mantenerlas y generar conciencia en la sociedad sobre los nuevos paradigmas para algún día poder prescindir de la norma».

La senadora Hilda González de Duhalde (Alianza Frente Justicialista) es la única de las consultadas por este diario que tiene una visión negativa de la ley de cupo.

«No ha servido, no ha logrado incorporar a la mujer masivamente a la política, porque mayormente llegan mujeres no por su trabajo o el conocimiento que la gente tenga de ellas en política, sino que llegan de la mano de los hombres. Como hay que cumplir con el cupo, se pone a mujeres aunque no tengan militancia». ¿Habría que eliminarlo entonces? Así lo cree ella: «Las mujeres que lleguen deben tener un trabajo político reconocido por la sociedad. Si son más, mejor, pero no que vengan de la mano de un hombre. Yo ingresé a la política de la mano de un hombre, por eso hablo desde mi experiencia. Después hay que demostrar las capacidades, pero hay muchas mujeres que votan según lo que el hombre, el dirigente, les indica», dice.

Recientemente, el Foro Económico Mundial ubicó a la Argentina en el puesto 24, entre 130 países, en igualdad de género, por la ley de cupo y por tener una mujer presidente. Sin embargo, este último hecho no es valorado por nuestras legisladoras de un modo uniforme.

Para Bertol, «la Presidente en nuestro país llega al poder por ser 'la mujer de', no fruto de una sociedad abierta a la diversidad». Coincide con ella Hilda Duhalde, quien sostiene que «Cristina presidente es la decisión de Néstor Kirchner de darle continuidad a su proyecto. A las mujeres nos va a costar mucho, después de esta presidencia, volver a acceder a lugares de tan alta responsabilidad».

Bisutti, en cambio, ve « sumamente auspicioso el hecho de que una mujer haya llegado a la presidencia. Ese cargo no está directamente relacionado con el cupo, pero sí con una conciencia de la sociedad que acepta que una mujer llegue a un lugar tan alto». Lo mismo piensa Juliana Di Tullio, que opina que «tener una mujer presidente no es producto de la casualidad, sino de la fuerza y del avance de las mujeres de todos los partidos políticos. Es un hecho simbólico, trascendente y definitivo, no sólo para mí, que hago política, sino para todas las mujeres. Y es muy importante para las mujeres de todo el planeta, como lo fue Michelle Bachelet en Chile o Angela Merkel en Alemania».

Entrevista de Claudia Peiró

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