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Elección Obama, ¿acaba con el cupo femenino?
Hilda Chiche Duhalde
Algo similar ocurre en el justicialismo, en opinión de la diputada Juliana Di Tullio (PJ -Frente para la Victoria): «Hay patrones culturales tan arraigados que si sacamos ese cupo, es impensable que el porcentaje se pueda mantener. Ya era impensable 40% de representación femenina en el Congreso sin esa medida. Y todavía no está instalada como patrón cultural. En mi propio partido, es engorrosísimo cumplir con el cupo en los cargos partidarios. Hay que pelearse con los compañeros, exigirle al juez».
No tiene esa preocupación la diputada Elsa Quiroz (ARI). El bloque de la Coalición Cívica al que pertenece su partido es el que más mujeres tiene en proporción: exactamente la mitad. «Y no es casualidad ni se debe a la ley», según explica. «Lo tenemos discutido, cumplimos el cupo, pero en nuestra práctica vamos al 50 y 50; aunqueno está en el estatuto, es parte de nuestra ideología». También Paula Bertol, diputada por el PRO, cree que las cosas en su partido son diferentes, pero que igualmente el cupo debe mantenerse. «Lo ideal sería que las herramientas de discriminación positiva fueran acotadas temporalmente, pero la Argentina, a pesar de sus avances, sigue siendo un país altamente machista y, por ende, lo son sus instituciones, como los partidos políticos. Claro que existen matices. Pertenezco a un espacio donde las mujeres forman parte importante del Poder Ejecutivo de la Ciudad, de la Legislatura y del Congreso Nacional», sostiene la legisladora.
La diputada Delia Bisutti, del bloque Solidaridad e Igualdad (ARI disidente), cree que «todavía no estamos como sociedad en condiciones de suspender esa normativa. No está la cultura política lo suficientemente arraigada, aunque en algunos partidos sí». ¿Su bloque, por ejemplo? «Sí, nosotros intentamos que la representación sea 50 y 50, pero las políticas de acción positiva hay que mantenerlas y generar conciencia en la sociedad sobre los nuevos paradigmas para algún día poder prescindir de la norma».
La senadora Hilda González de Duhalde (Alianza Frente Justicialista) es la única de las consultadas por este diario que tiene una visión negativa de la ley de cupo.
«No ha servido, no ha logrado incorporar a la mujer masivamente a la política, porque mayormente llegan mujeres no por su trabajo o el conocimiento que la gente tenga de ellas en política, sino que llegan de la mano de los hombres. Como hay que cumplir con el cupo, se pone a mujeres aunque no tengan militancia». ¿Habría que eliminarlo entonces? Así lo cree ella: «Las mujeres que lleguen deben tener un trabajo político reconocido por la sociedad. Si son más, mejor, pero no que vengan de la mano de un hombre. Yo ingresé a la política de la mano de un hombre, por eso hablo desde mi experiencia. Después hay que demostrar las capacidades, pero hay muchas mujeres que votan según lo que el hombre, el dirigente, les indica», dice.
Recientemente, el Foro Económico Mundial ubicó a la Argentina en el puesto 24, entre 130 países, en igualdad de género, por la ley de cupo y por tener una mujer presidente. Sin embargo, este último hecho no es valorado por nuestras legisladoras de un modo uniforme.
Para Bertol, «la Presidente en nuestro país llega al poder por ser 'la mujer de', no fruto de una sociedad abierta a la diversidad». Coincide con ella Hilda Duhalde, quien sostiene que «Cristina presidente es la decisión de Néstor Kirchner de darle continuidad a su proyecto. A las mujeres nos va a costar mucho, después de esta presidencia, volver a acceder a lugares de tan alta responsabilidad».
Bisutti, en cambio, ve « sumamente auspicioso el hecho de que una mujer haya llegado a la presidencia. Ese cargo no está directamente relacionado con el cupo, pero sí con una conciencia de la sociedad que acepta que una mujer llegue a un lugar tan alto». Lo mismo piensa Juliana Di Tullio, que opina que «tener una mujer presidente no es producto de la casualidad, sino de la fuerza y del avance de las mujeres de todos los partidos políticos. Es un hecho simbólico, trascendente y definitivo, no sólo para mí, que hago política, sino para todas las mujeres. Y es muy importante para las mujeres de todo el planeta, como lo fue Michelle Bachelet en Chile o Angela Merkel en Alemania».
Entrevista de Claudia Peiró


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