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Embajada: fue Cobos, y Taiana prometió justicia
Horacio Rodríguez Larreta (reemplazó a Mauricio Macri, que faltó y no avisó), Julio Cobos, el embajador israelí Daniel Gazit y el canciller Jorge Taiana, ayer en el acto recordatorio del atentado a la Embajada de Israel.
El ataque terrorista, del que ayer se cumplieron 17 años, fue recordado en un acto en la plaza seca de Arroyo y Suipacha, donde hasta ese día estaba la casona donde funcionaba la representación diplomática del Estado judío.
Fueron llamativas algunas presencias, tanto como la ausencia de referentes políticos y sociales. Podría decirse también que el descuido que se encuentra en la plaza -cuyo mantenimiento corresponde al Gobierno porteño- de algún modo simbolizaría que el atentado y las 29 víctimas fatales son ya parte del pasado para buena parte de la población y de sus dirigentes.
La sorpresa de la tarde fue la presencia del vicepresidente, Julio César Cleto Cobos, de lejos el más aplaudido por la gente. Hubo alguna inquietud cuando llegó el canciller, Jorge Taiana, que salvó el embajador de Israel, Daniel Gazit, ubicándose prudentemente en medio de ambos. El jefe de la diplomacia israelí en la región, Alex Ben Zvi, en cambio, eligió mantenerse en un segundo plano.
En el palco se ubicaron el embajador de Estados Unidos, Earl Anthony Wayne; el ministro de Educación de la Nación, Juan Carlos Tedesco; su par porteño, Mariano Narodowski; el ex intendente marplatense Daniel Katz, y el presidente de la DAIA, Aldo Donzis, entre otros. Al costado se los vio al ex legislador Helio Rebot y a Jorge Enríquez; al intendente marplatense, Gustavo Pulti, y el secretario de Culto de la Cancillería, Guillermo Olivieri. Tanto el rabino Sergio Bergman como el ex procurador porteño Agustín Zbar eligieron ver el acto desde el sector para el público. En cambio, la cuestionada titular del INADI, María José Lubertino, prefirió llegar media hora tarde para evitar seguras rechiflas.
La ausencia más notoria fue la del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, uno de los oradores previstos. Lo reemplazó su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, que improvisó un breve discurso con generalidades como el llamamiento a la paz y la invocación de la Argentina como tierra de unidad.
Sin embargo -valga la paradoja- Macri no fue el único ausente a una cita que año tras año convocaba a buena parte de la dirigencia política y social argentina. La reticencia obedece a tres factores: el paso del tiempo, la efervescente situación política que provocó el anuncio del adelantamiento de las elecciones (y las febriles reuniones, «trenzas» y gestiones que eso provocó) y también el temor a aparecer junto a Israel tras el repudio que expresaron algunos sectores minoritarios (pero poderosos) por la operación militar en Gaza.
A la hora de los discursos, sin duda el que más conmovió fue el de Nelly Durán, viuda de Miguel Angel Lancieri dijo que los familiares «estamos solos y olvidados por la sociedad y los gobiernos involucrados. Son 17 años de inoperancia y encubrimiento, y pido que se tome declaración a Menem, a Manzano y al jefe de Policía de entonces. Es en este país donde se nos ha denegado justicia; el Estado, con su silencio, es cómplice de la barbarie».
Por su parte, Taiana -que logró arrancar aplausos cuando recordó la expulsión del obispo negador del Holocausto Richard Williamson- prometió que «este Gobierno hará todo lo que esté a su alcance para esclarecer este atentado.
Gazit eligió un tono mesurado, una condena general al «terrorismo internacional» (sin nombrar a Hizbulá ni a Hamás, los grupos considerados responsables del atentado), que es apañado por «algunos Estados» (también obvió la habitual denuncia a Irán y a Siria).


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