16 de octubre 2012 - 00:00

Emigraron 927.000 desde enero de 2011

Los datos de la economía española describen tanto un pasado reciente como un panorama sombrío. La crisis social se vio reflejada en el informe de Cáritas que dio cuenta de que la entidad católica asiste a más de un millón de personas, tres veces más que en 2007. Ello se combina con un problema de liderazgo en los dos principales partidos. Además, las elecciones regionales del domingo en Galicia y el País Vasco podrían complicar más la gobernabilidad. El resultado podría incluso potenciar los reclamos regionales de independencia. Ello tiene lugar, no casualmente, en dos de las comunidades más ricas: Cataluña y País Vasco.

Emigraron 927.000 desde enero de 2011
Madrid - En medio de la grave crisis económica, cerca de un millón de personas salió de España entre enero del año pasado y este mes de octubre, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En concreto, son 927.890 personas las que en ese período abandonaron el país, sumido en la recesión y con un desempleo desorbitado, que afecta ya al 24,63 por ciento de la población activa, más del 50 por ciento entre los jóvenes. Algo más de 117.500 eran españolas.

Además, en los nueve primeros meses de este año la emigración se aceleró. Según las cifras del INE, en lo que va de 2012 han salido de España 420.150 personas, 37.539 más que en el mismo lapso de 2011. De esa cifra total, casi 55.000 son españoles (un 21,6% más) y el resto, extranjeros.

A la salida masiva de España se une una considerable merma de la inmigración en medio de la crisis.

Entre enero y octubre llegaron al país algo más de 282.500 personas, un 18,3% menos que en el mismo período de 2011.

Población

Todo ello, el aumento de las salidas y la merma de las entradas, hizo perder población al país: de los 46,153 millones que tenía a principios de 2011, España cuenta ahora con 46,117 millones de habitantes.

España atraviesa una profunda crisis económica desde 2008, que mantiene la economía en crecimiento negativo y ha causado una gran destrucción de puestos de trabajo. La escasez de empleo ha animado a emigrar a otros países a muchos ciudadanos españoles, sobre todo los más jóvenes, y también a regresar a sus lugares de origen a muchos de los inmigrantes que habían llegado a España en los años 90 y en la primera década del 2000.

La disminución de extranjeros tiene su reflejo en las aulas, donde el número de estudiantes foráneos se ha estabilizado por primera vez, tras mantenerse en los cursos 2010-11 y 2011-12 una cifra cercana a los 781.000 nacidos en otros países, anunció ayer el ministro español de Educación, José Ignacio Wert.

Agencias DPA y EFE

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