En una semana, la Bolsa achicó en 60 mil hectáreas su proyección de siembra. Sólo hubo evolución en Entre Ríos, algunos sectores del nordeste y sudeste de Buenos Aires, y el extremo nordeste de Santa Fe.
La campaña de trigo sigue sin dar señales positivas y volvió a reducirse el pronóstico para la siembra que ya se inició. Se implantarían unos 2,9 millones de hectáreas según indicó ayer la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que recortó en 60 mil hectáreas (2%) la proyección realizada la semana pasada.
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Más allá de la incertidumbre que genera el contexto de precios y de control de exportaciones, la gran enemiga de la siembra es la sequía. «Nuevamente y tal como se había pronosticado no se produjeron lluvias en la mayoría de las zonas trigueras en los últimos siete días», indicó la Bolsa, que rescató que la siembra evoluciona en «Entre Ríos, algunos sectores del noreste y sudeste de Buenos Aires y al extremo noreste santafesino».
De este modo, el progreso de la implantación es muy escaso, ya que a nivel nacional sólo se implantaron 923.000 hectáreas, un 51% menos que en similar fecha del año pasado, cuando se superaba el 1,8 millón de hectáreas. La causa es la mala condición en que se encuentran los suelos de las zonas trigueras de Córdoba, Santa Fe, La Pampa y gran parte de Buenos Aires.
Al informar sobre el pronóstico de siembra de 2,9 millones de toneladas, la Bolsa advirtió que «si no cambian radicalmente las condiciones meteorológicas que dominan en la actualidad, la superficie triguera tendría otro recorte adicional».
Según se indica, casi toda la región occidental triguera muestra requerimientos mayores a los 100 milímetros de agua y parece difícil que entrado el invierno pueda recibir esos volúmenes.
En caso de seguir cayendo la superficie sembrada en La Pampa, oeste y noroeste de Buenos Aires y el sur y centro de Córdoba, «el impacto sobre la siembra nacional sería significativo», señaló la Bolsa.
En principio, cálculos de origen privado, entre ellos la Sociedad Rural, ya advirtieron que la producción de trigo de este año apenas alcanzaría para cubrir las necesidades del mercado interno (unos 6 millones de toneladas) y existe riesgo de tener que importar el grano.
Mientras tanto, en las regiones que concentran habitualmente el mayor porcentaje de la extensión cultivada del país -sudoeste y sudeste bonaerense- «queda la esperanza (dado que la ventana de siembra es mayor) que durante el mes venidero puedan recibir lluvias que alienten la implantación», advirtieron los técnicos de la Bolsa.
Aún así, en lo inmediato, no se ven pronósticos alentadores para los próximos días que puedan agilizar las siembras y al contrario, se producirán nuevos abandonos de las coberturas. Los porcentajes de la capacidad de agua útil total a similares fechas del año anterior y del actual muestran las escasas reservas con que cuentan los suelos en las zonas trigueras, mucho más disminuidas que en la campaña 2008/09.
Finalmente, en lo que respecta al maíz, cuando resta completar el 5,4% de la cosecha, el volumen final se mantiene en 12,5 millones de toneladas, 8,5 millones de toneladas menos que el ciclo precedente.
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