18 de marzo 2010 - 00:00

Empresariado se une (sólo para enfrentar al Gobierno)

Eduardo Buzzi
Eduardo Buzzi
«Lo importante es que nos juntamos, no un documento que al fin y al cabo va a decir lo mismo que venimos afirmando todos desde hace un año. Acá lo que había que hacer era demostrarle al Gobierno que el empresariado está unido, más allá de sus diferencias circunstanciales. Y ese objetivo se logró».

Así explicaba a este diario uno de los asistentes al almuerzo de ayer en la sede de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) el propósito del encuentro que reunió a dirigentes de esa entidad, de la Unión Industrial Argentina (UIA) y de las que representan al campo.

Se acordó constituir una mesa para coordinar propuestas de cara al mediano y largo plazo, que integrarán representantes de las entidades presentes ayer, y a la que también se invitará al gremialismo a propuesta de Federación Agraria.

El objetivo de unidad, sin embargo, pareció haberse alcanzado a medias: los presidentes de tres de las cinco entidades convocantes eligieron no estar, justamente porque antes del mediodía de ayer ya era un hecho que no habría documento común.

Así, Héctor Méndez (UIA), Hugo Biolcati (Sociedad Rural Argentina) y Mario Llambías (Confederaciones Rurales Argentinas) dejaron sus sillas vacías; si bien cada uno de ellos envió una explicación diferente (Méndez tenía un congreso de su sector, la industria plástica; Biolcati mandó decir que estaba ocupado en el tema de la carne; Llambías anunció que iba sólo si se refrendaba un documento dado a conocer en la última Expoagro); lo cierto es que sus ausencias hicieron flaco favor al clima unitario que quisieron pintar sus colegas.

De todos modos, el «peso» de los presentes da como para inferir que los empresarios están decididos a enfrentar los peores aspectos de la administración Kirchner. Por la UIA fueron Luis Betnaza (Techint), José Ignacio de Mendiguren (indumentaria), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza) y Adrián Kaufmann Brea (Arcor); por los dueños de casa estuvieron el presidente Jaime Campos, Luis Pagani (Arcor), Enrique Cristofani (Santander Río), Cristiano Rattazzi (Fiat) y Carlos Miguens (Central Costanera).

El campo estuvo representado por Eduardo Buzzi (presidente de Federación Agraria Argentina), Carlos Garetto (titular de Coninagro), Alejandro Delfino (vice de La Rural), Carlos Reyes Terrabusi (Sociedad Rural) y Eduardo Sancho (Confederación Vitivinícola Argentina y Coninagro). La CRA no envió a nadie.

Y si bien la mayoría de los que almorzaron un milhojas de verduras, un lomo con papas rostí y una copa helada coincidían en que se trataba de mostrarse unidos, Rattazzi pidió que se comenzara por hablar de los impuestos distorsivos, la inutilidad del control de precios y las falsedades estadísticas del INDEC, pero no tuvo eco: sus pares eligieron sobrevolar la coyuntura y tratar de fijar parámetros para el mediano y largo plazo. Algo así como admitir que el presente está perdido porque no queda demasiado para negociar con este Gobierno, tratar de sobrevivir estos dos años y esperar a que el próximo Gobierno sea más permeable.

Betnaza insistió en que «lo importante es que nos hayamos reunido», en lo que coincidió Miguens. El hombre de Techint agregó que «hay que acordar cómo resolver el disenso, porque de lo contrario sólo nos sentamos con quienes piensan como nosotros, y eso no le sirve a nadie». El empresario se apoyó en una cita del economista brasileño Roberto Mangabeira Unger -ex ministro de Lula da Silva-, que pide «trabajar sobre los disensos y no sobre las coincidencias».

Después Buzzi -que pasó a buscar por la UIA a De Mendiguren y llegó con el dirigente industrial- recordó que en 2002 «nos fue bien a todos, pero después nos desviamos del camino; tenemos que tratar de retomar esa ruta, porque si no el péndulo se va para el otro lado y vuelve Cavallo» (sic). Le respondió Reyes Terrabusi, de La Rural, abogando por la libertad «como el mejor sistema económico»; el dirigente coincidió con sus pares agrarios al afirmar que «al campo no le está yendo bien, y no hablo sólo de lo económico».

Al final de la reunión se le encomendó a Campos la redacción de un comunicado «no documento» que más tarde acordaron las otras entidades. Allí se dice que «el contexto de una fuerte y sostenida demanda mundial por nuestros productos representa una gran oportunidad para dar un salto en el desarrollo económico y social del país»; también se comprometieron a «continuar trabajando juntos en la construcción de consensos de mediano y largo plazo para el desarrollo productivo de la Argentina».

Sergio Dattilo

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