Empresarios, a Brasil por trabas aduaneras

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Una nutrida delegación de empresarios acompañará mañana a Cristina de Kirchner en su viaje a Brasil. Cada uno por su lado -varios de ellos en sus aviones privados- llegarán a Brasilia entre hoy a la noche y mañana a la mañana para participar de la inauguración de la nueva embajada argentina en la capital brasileña.

Entre los que participarán de esta excursión al norte se cuentan Eduardo Eurnekian (Grupo América), Carlos Bulgheroni (Pan American Energy), Hugo Sigman (Chemo Group). Cristiano Rattazzi (Fiat), José Ignacio de Mendiguren (presidente de la UIA), Enrique Pescarmona y Luis Pagani (Arcor).

Además de los actos protocolares, la idea detrás de este viaje es comenzar a caminar hacia la concreción del «foro del sector privado» que habían delineado la Presidente y su par brasileña, Dilma Rousseff en su primer encuentro. El objetivo de ese foro -nunca concretado- era explorar las posibilidades de negocios conjuntos apuntando fundamentalmente a terceros mercados.

Sin embargo, las urgencias de la hora una vez más se impondrán sobre las consideraciones estratégicas: a ambos lados de esa mesa, empresarios aguardan a sus pares del otro país para quejarse de las restricciones aduaneras que están afectando el libre tránsito de mercaderías a través de la frontera.

Obviamente, en esta coyuntura los más afectados son los productos brasileños, que aguardan durante meses que la Aduana argentina les permita entrar. Las prohibiciones incluyen desde automóviles a tornillos, pasando por electrodomésticos, juguetes y hasta golosinas y chocolates.

Contra las quejas de los socios del Mercosur, los empresarios argentinos argumentarán que, pese a las trabas actuales, Brasil sigue teniendo saldo comercial favorable con la Argentina, y que históricamente las restricciones fueron más frecuentes del lado brasileño. Como se ve, el clima con que se encararán estas charlas no es el más propicio para «explorar oportunidades de negocios en común».

En tanto, ayer el denominado Grupo de los Seis (G-6) se entrevistó con la embajadora de Estados Unidos Vilma Socorro Martínez en la sede de la representación diplomática. Después del encuentro no hubo comunicados ni «off the record», pero es un hecho que se habló de los inconvenientes que causa a la actividad económica las medidas sancionadas por el Gobierno argentino para conformar a las disposiciones del Grupo de Acción Financiera, el organismo antilavado continental. Uno de los presentes fue Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa porteña, que suele afirmar que los requisitos que ahora regulan la actividad bursátil local son más estrictas que las que rigen a la New York Stock Exchange. Además, estuvieron Jorge Brito (ADEBA), Carlos de la Vega (Cámara de Comercio), Carlos Wagner (Construcción), Hugo Luis Biolcati (Sociedad Rural) y Federico Nicholson (UIA, en reemplazo de De Mendiguren, de viaje).

Los empresarios pensaban tener resuelto ese frente hace tiempo: el titular de la local UIF (Unidad de Información Financiera) José Sbatella les había prometido suavizar las medidas, pero el funcionario está atrapado en otros menesteres, como -por caso- la investigación sobre Sergio Schoklender. Antes de entrar a ver a la embajadora, Nicholson le prometió a Biolcati que la UIA no iba a alinearse con el Gobierno en contra del campo. Le costó convencerlo; el hombre del Grupo Ledesma iba a ser el orador principal en el lanzamiento del Plan Alimentario que iba a anunciar la Presidente para confrontar las afirmaciones que hizo el titular de La Sociedad Rural en su discurso del sábado, en el que afirmó que las políticas oficiales provocaban la falta de alimentos.

A Nicholson lo ayudó primero el clima (el lunes se suspendió la ceremonia por el temporal) y después la decisión de la Presidente de posponer el lanzamiento de ese plan hasta el 1 de septiembre, por razones que no fueron explicadas. De todos modos, la relación entre la UIA y La Rural no pasa hoy por su mejor momento; se espera que el regreso de De Mendiguren a las reuniones del G-6 ayude a restaurar la paz en ese frente.

El viaje a Brasil, además, devaluó la asamblea de la AILA (Asociación de Industriales Latinoamericanos) que se hará mañana en la sede de la Unión Industrial Argentina; estaba prevista la presencia de la ministra de Industria, Débora Giorgi (viaja con la Presidente), y muchos dirigentes brasileños y argentinos a esa hora estarán en Brasilia.

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