28 de octubre 2009 - 00:00

Empresarios vuelven a hablar de unidad ante la crisis

Luis Pagani y Paul Krugman
Luis Pagani y Paul Krugman
La excusa fue escuchar la breve exposición del economista estadounidense Paul Krugman; la realidad es que, por primera vez desde hace varios meses, la cúpula empresarial argentina volvió a verse las caras y a hablar de la situación del país.

Fue ayer al mediodía, durante un almuerzo en el Alvear Palace Hotel, convocado por la AEA (Asociación Empresaria Argentina) y una firma francesa de recursos humanos. Además del anfitrión Luis Pagani (Arcor y titular de AEA), aceptaron la convocatoria los presidentes de casi todas las entidades que conforman el Grupo de los Ocho, la multisectorial empresaria que cayó en un letargo casi inexplicable durante la ofensiva kirchnerista en la que se sancionaron leyes como la de medios y el presupuesto nacional, entre otras.

La concurrencia de Héctor Méndez (UIA), Carlos Enrique Wagner (Cámara de la Construcción), Hugo Biolcati (Sociedad Rural), Mario Vicens (ABA), Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Carlos Garetto (Coninagro), Alberto Grimoldi (vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio) y Norberto Peruzzotti (ADEBA) puede ser leída entonces como el resurgimiento de este movimiento empresario, que en algún momento llegó a insinuar que quería presentarle al Gobierno ideas para la recuperación económica del país.

La excepción a este incipiente reagrupamiento la dio Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Comercio porteña, e integrante (al menos en lo formal) del Grupo de los Ocho. Lo novedoso fue la presencia de las tres entidades del campo miembros de esa agrupación, que se habían distanciado de sus colegas de la industria y los servicios a partir de lo que percibieron como una falta de solidaridad de esos sectores con el campo durante el conflicto con el Gobierno por la Resolución 125. «Estuvimos todos», se ufanaba un alto dirigente empresarial en diálogo con este diario, restándole importancia a la ausencia de Gabbi.

Seguramente para seguir tendiendo puentes con el campo Pagani, en su discurso de bienvenida a Krugman, dijo que los empresarios «vemos con preocupación la excesiva dilación que se percibe en la resolución de problemas de fondo, especialmente con el sector agropecuario».

El empresario advirtió que «los empresarios estamos muy preocupados» por lo que definió como «un clima de creciente crispación social y política» en el que inscribió la sanción de la ley de medios, y dijo que «desalienta la creación de un clima de inversiones». También reiteró la conocida postura de AEA en el sentido de que deben cesar «las excesivas interferencias del Estado en la economía».

Finalmente, Pagani reconoció como «positiva» la reapertura del canje de la deuda, porque -según dijo- «es un paso adelante hacia la reinserción de la Argentina en la economía mundial».

Lo escuchaban, entre otros, Aldo Roggio (Grupo Roggio), Eduardo Caride (Telefónica), Cristiano Rattazzi (Fiat), Enrique Cristofani (Banco Río), Aníbal Borderes (Toyota), Enrique Pescarmona (IMPSA), Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), Carlos Miguens (SADESA), Pablo Roemmers (Laboratorios Roemmers), Santiago Soldati (Comercial del Plata) y economistas como Alfonso Prat Gay y Ricardo Arrizu.

La mesa principal, sin embargo, estuvo reservada a los presidentes de las entidades, que -según pudo averiguar este diario- repasaron entre el lomo a la pimienta y la ensalada de frutas los sucesos ocurridos desde las elecciones del 28 de junio, hicieron sus previsiones para lo que resta del Congreso con mayoría «K» y aventuraron pronósticos de candidaturas de cara al comicio de 2011.

«Nada diferente de lo que hace cualquier grupo de argentinos interesados por el país y que se reúne a almorzar o a tomar un café», dijo a este diario uno de los participantes de esa «mesa de café» calificada. La diferencia entre las inquietudes de este grupo de empresarios y las de cualquier ciudadano común son más que obvias como para permitir imaginar que el reencuentro de ayer es sólo «un café entre amigos».

Otro de los comensales, alto directivo de una empresa alimentaria, dijo que «hay voluntad de volver a estar todos juntos; las acechanzas son demasiado importantes como para no estar unidos». Entre esas preocupaciones, varios empresarios destacaron el auge de los movimientos de la izquierda violenta en las comisiones internas de sus plantas fabriles. «Hoy, por las presiones sindicales y la suba de los costos fijos, volvió a ser más rentable importar que fabricar acá».

¿Qué dijo Krugman? A esa altura no parecía importar demasiado: repitió su consabido discurso «liberal» (con acento en la «i») respecto de que de la crisis ya se salió pero que no había que esperar un rebote espectacular, pronosticó para la Argentina buenos tiempos a caballo del sostenimiento del precio de los «commodities» y aseguró que el presidente Barack Obama había tardado en arrancar, pero que ya había tomado la dirección correcta. Nada nuevo.

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