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Empresas pierden un 7% de ganancias por fraude
• Aumentaron un 13% en relación con el período 2009
En un contexto de crisis económica, las empresas están más atentas a sufrir algún riesgo en su negocio. El estudio pone en evidencia que cualquier organización, sin importar el país, el tamaño o la industria a la que pertenezca puede sufrir algún tipo de delito. En el caso de América Latina las empresas pierden por año un 7% de sus ganancias por prácticas fraudulentas.
Dentro de los delitos más comunes están la malversación de activos, el fraude en los estados financieros, el abuso de la información privilegiada, el soborno, la corrupción y por último, una amenaza que se está popularizando con el auge de la tecnología: el delito informático. Las víctimas más frecuentes son aquellas organizaciones que cuentan con más de 1.000 empleados. Este resultado adquiere sentido si se toma en consideración que las organizaciones grandes emplean más gente, tienen activos más importantes, realizan mayor cantidad de transacciones y se relacionan con más proveedores. Sin embargo, son más eficientes en la identificación de fraudes porque dedican más tiempo y recursos para detectarlos. No obstante, el fraude también es un problema que comienza a afectar a las pequeñas y medianas empresas: el 26% de los delitos económicos reportados a nivel local en 2011 se cometieron en organizaciones de menos de 200 empleados.
Este notable incremento se debe además a que las organizaciones empezaron, no hace mucho tiempo, a aplicar regulaciones y controles. «Quizás no hay más fraude sino que hay una especie de tolerancia cero en las compañías. Las empresas van cada vez más a fondo, están tratando de prevenir constantemente con medidas de monitoreo y otras metodologías», sostuvo Carolina Lamas, Certified Froud Examiner de PwC Argentina. Para prevenir este tipo de delitos PwC recomienda realizar evaluaciones de riesgo periódicas, así como auditoría interna y monitoreo de transacciones sospechosas.
Por otro lado, cabe destacar que a nivel global un 24% de las empresas reportaron haber sido víctimas de soborno y corrupción, mientras que en la Argentina lo hicieron un 11%. Los sectores más afectados fueron Energía, Servicios Públicos y Minería (40%), Ingeniería y Construcción (35%) y Comunicaciones (34%). Pero esto no significa que este delito no sea relevante en el país, de hecho, se ubica entre los 4 tipos de fraude más significativos. Esta brecha podría deberse a que no existen a nivel local regulaciones tan estrictas y contundentes como en el resto del mundo. Del análisis de los resultados referidos a la Argentina, PwC sostiene que los cambios que se produjeron en materia legislativa relacionados con la lucha contra el lavado de activos en los últimos 12 meses, aún no impactaron en la cantidad de fraudes detectados. Por esa razón, esta semana el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) analizará en París una nueva normativa impulsada por el Gobierno contra los delitos de orden económico y financiero ya que según informó la UIF en el último año se multiplicaron el lavado de dinero, las maniobras sospechosas de financiación y las operaciones realizadas sin justificación económica.
Acerca del perfil de los perpetradores del delito, el 66% de los encuestados argentinos sostuvo que fueron sus propios empleados los que realizaron los fraudes.


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