15 de julio 2011 - 00:00

En Ciudad fallan los controles de alcoholemia

En enero de 2008 un cuerpo de agentes de tránsito de la Ciudad de Buenos Aires salió a las calles porteñas para comenzar con controles de alcoholemia. Si bien la cantidad de resultados positivos disminuyó a lo largo de estos más de tres años, especialistas señalan que los operativos realizados por la administración de Mauricio Macri deberían ser más constantes.

El Gobierno porteño señala que por semana salen a las calles 100 operativos de control de alcoholemia tanto de día como de noche. Según el Observatorio de Resultados del Gobierno de la Ciudad, cuyo responsable es Guillermo Montenegro, ministro de Justicia y Seguridad, en 2008 se realizaron unos 15.000 controles. En ese período el porcentaje de casos positivos promedio por mes rondó el 1,26% sobre los operativos realizados. Para los años 2009/2010 el porcentaje de casos positivos promedio mensuales fue del 0,83%. Ello se tradujo en una reducción de alrededor del 32% respecto de 2008. Según el Gobierno porteño, el promedio de positivos en lo que va de este año bajó al 0,61%.

A pesar de estas medidas, especialistas en seguridad vial señalan que desde el Gobierno porteño no se aplica el rigor esperado para este tipo de operativos. Alberto Silveira, presidente de Luchemos por la Vida, asociación civil dedicada a la prevención de accidentes de tránsito, señala que «está muy bien que se hagan los controles de alcoholemia porque sirve para cambiar los hábitos de los conductores, pero se pueden mejorar».

Poca constancia

Por su parte, Hernán de Jorge, jefe de Seguridad Vial de Cesvi Argentina, también destaca la virtud de los operativos porque «estamos de acuerdo en todo lo que está a favor de la seguridad vial». Sin embargo, destaca que los controles «no deben ser esporádicos ya que tienen que ser constantes».

En tanto, Néstor Sebastián, licenciado en Accidentología y Prevención Vial, asegura que «no hay una estadística confiable y es difícil mensurar si se mejora o no a partir de los controles de alcoholemia», pero además destaca que «recién se está pasando el peine grueso y se está capacitando a la gente que tiene que controlar».

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