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En lo que va de 2010, ya cerraron 9 bancos en EE.UU.

Hay numerosos analistas que sostienen que es prematuro asegurar que la crisis internacional fue superada, especialmente frente a las reacciones negativas de los mercados a las recientes medidas anunciadas por el presidente Obama tendientes a endurecer las regulaciones bancarias.
En EE.UU. se están cerrando cada vez más bancos; esto ocurre en el contexto del saneamiento que la Corporación Federal de Seguro de Depósitos de ese país (FDIC por sus sigla en inglés) está llevando adelante con las instituciones que quedaron debilitadas luego de la crisis. El FDIC informó recientemente que se agotaron los recursos del «Fondo de Seguro de Depósito» (DIF por sus siglas en inglés) y que se solicitó adelantos de recursos a los bancos. Esta situación plantea interrogantes acerca de la dinámica que, de ahora en más, tomará el proceso de saneamiento del sistema financiero estadounidense y el impacto que generará sobre el tan esperado proceso de expansión del crédito bancario.
Punto más alto
En 2009 en Estados Unidos se cerraron 140 instituciones financieras, una cantidad muy superior a las 25 que se cerraron en 2008, año en el que la crisis financiera llegó a su punto más alto; en el 2007 se cerraron solo 3 instituciones (ver gráfico). En el comienzo de 2010 se siguió incrementando el ritmo al que se cierran las instituciones: hasta el 22 de enero del presente año se cerraron 9 instituciones contra 3 que se cerraron en igual lapso de 2009.
Luego de superada la situación de crisis mediante el uso de remedios sistémicos o macroeconómicos (inyección de liquidez, baja de tasa, aumento de la garantía de depósitos, etc.) el FDIC comenzó a «limpiar» el sistema, cerrando aquellas instituciones que han sido más afectadas. Cabe señalar que hasta el momento la mayoría de las instituciones que se cerraron son pequeñas y en algunos casos medianas; las instituciones cerradas en el período enero-setiembre 2009 (última información disponible) tenían activos por u$s 105.000 millones, lo que representa algo menos del 1 % del sistema. Un dato a tener en cuenta es que a setiembre de 2009 el número de instituciones financieras calificadas por el FDIC «en problemas» más que duplicó el del año anterior, llegando a 525 instituciones con activos por u$s 346 mil millones.
Es de destacar que en estos cierres los depositantes, en general, recuperan la totalidad de sus ahorros, ya sea por el cobro directo del se(actualmente hasta u$s 250.000 porque las autoridades los traspasan a otra entidad que se hace cargo de los mismos; todo esto se hace en tiempo récord, generalmente en un fin de semana. Tal como dijo en una nota reciente la presidenta del FDIC, Sheila Bair «ningún depositante asegurado jamás perdió un centavo» y agrega «y nunca lo hará». El cierre de bancos no genera pérdidas a los depositantes pero sí costos económicos y necesidades financieras al FDIC, que debe aportar el dinero para pagar directamente los depósitos o para facilitar el proceso de resolución bancaria y luego procurar cobrarse a través de la venta de los activos de los bancos fallidos.
En el período 2008-2009 el FDIC agotó la totalidad de sus recursos, los cuales provienen principalmente de las primas que pagan las instituciones aseguradas: a fines de 2007 contaba con u$s 52.000 millones y, según los últimos datos publicados, a setiembre de 2009 el DIF tenía un balance negativo de u$s 8.000 millones (ver gráfico). Hay que remontarse veinte años atrás, a la crisis denominada «saving and loans» para encontrar un antecedente similar. Para recomponer sus finanzas el FDIC puede obtener recursos del Tesoro de los Estados Unidos. Cuenta con acceso inmediato a una línea de crédito de u$s 100.000 millones, los cuales pueden extenderse hasta u$s 500.000 millones. Sin embargo, Bair afirmó que piensa seguir financiando el seguro de depósitos con las primas que colectan de los bancos «sin pedirles dinero prestado a los contribuyentes». Esta afirmación de no aportar más recursos fiscales al saneamiento bancario, está en línea con la visión de la administración del presidente Obama y también de la opinión pública.
El FDIC dispuso que para el 30 de diciembre de 2009 las instituciones financieras debían adelantar las primas de los próximos 3 años. De esta forma las autoridades han optado, por ahora, obtener los recursos que necesitarán para recomponer el fondo de seguro de depósitos, del propio sistema financiero, a través del adelanto de primas, en lugar de recurrir al Tesoro. Esta decisión marca claramente que las autoridades de Estados Unidos procuran dar por terminada la etapa en la cual se debían inyectar recursos al sistema financiero y que el sistema debe resolver sus propios problemas.
De ahora en más se presentan varios interrogantes en relación al futuro del sistema financiero americano: ¿serán suficientes los fondos que se consigan a través del adelanto requerido a los bancos o finalmente se tendrá que recurrir al Tesoro?, ¿demorará esta extracción de fondos de las instituciones el tan esperado inicio del proceso de expansión sostenida del crédito bancario?, ¿se reducirá -por falta de recursos- el ritmo del proceso de cierre de bancos débiles que realiza en FDIC en el marco del programa de saneamiento financiero?
La decisión que sobre el último punto tomen las autoridades será determinante para la fortaleza y capacidad de crecimiento del sistema financiero americano; si se deja que bancos inviables continúen operando se hará más lenta la recuperación del dinamismo del sistema financiero, de la economía de los EE.UU. y, por lo tanto de la economía mundial.


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