10 de mayo 2011 - 00:00

En medio de la anarquía, se extiende toma del Pellegrini

Una imagen que se repitió en los últimos tiempos. El colegio Pellegrini tomado y alumnos que no reciben clases con normalidad.
Una imagen que se repitió en los últimos tiempos. El colegio Pellegrini tomado y alumnos que no reciben clases con normalidad.
Los alumnos de la escuela comercial Carlos Pellegrini decidieron ayer continuar con la toma -que comenzaron el 4 de mayo- por lo menos hasta mañana y prohibieron nuevamente el ingreso de autoridades al establecimiento. Esta situación levantó fuertes críticas y cruces desde el rectorado, alumnos y padres, y sumergió al colegio en un estado de anarquía.

Los estudiantes, para levantar la medida, esperan que el Consejo Académico de la Universidad de Buenos Aires, que tiene bajo su órbita a la escuela, tome alguna decisión al respecto en una reunión que se realizará mañana.

De los 42 días de clases desde el 9 de marzo cuando comenzó el ciclo lectivo, el Pellegrini estuvo 18 días tomado entre la primera medida que se inició a fines de marzo y la que existe actualmente. De esta manera, los alumnos apenas tuvieron poco más de la mitad de las clases en situación de normalidad (24), aunque desde un inicio viven en situación de conflicto.

Según aclararon los profesores pertenecientes a la Asociación Gremial Docente (AGD), la toma -en protesta por la forma en que se dispusieron diversos nombramientos- se realiza con dictado de clases. Pero Raúl Juárez Roca, vicerrector del Colegio Pellegrini, sostuvo que la institución sin sus autoridades no puede funcionar, el dictado de clases es ilegal y que todo acto académico es nulo. A este directivo se le impidió el ingreso al establecimiento desde el miércoles pasado, por lo que se instaló junto a sus colaboradores en una sede de la UBA. «Hay profesores que están tomando evaluaciones para ponerles presiones a los alumnos para obligarlos a que vayan a clases. Esto es una total aberración», sostuvo ayer a los medios Juárez Roca.

Ante esto, en uno de los tantos cruces en una pelea que parece eterna y que no resuelve el conflicto, Santiago Gándara, docente perteneciente a la AGD, contestó a las declaraciones del vicerrector: «Que estén los directivos en la escuela no hace que sea más o menos ilegal; si hay docentes que quieren dar clases y alumnos que quieren aprender, es legal». Por su parte, el docente aclaró: «Hoy los alumnos concurren al colegio más que antes porque quieren que se cumplan sus pedidos».

Por su parte, el viernes pasado autoridades de la universidad recibieron a dirigentes de la AGD y la CTERA para poner fin a la medida y lograr levantar el paro que se lleva adelante desde el miércoles 4 de mayo. «Los gremios junto a los rectores llegaron a un acuerdo, pero para esto necesitamos que se levante la medida de fuerza, porque mientras el colegio esté tomado no podemos entrar en diálogo», explicó Juárez Roca. El rector de la UBA, Rubén Hallú, apoyó a su par y sostuvo ayer: «Es una escuela pública y sin autoridades no puede funcionar». Además, advirtió que hasta que no se deponga la actitud de los estudiantes no va a haber negociación.

Mientras tanto, el vicerrector advirtió que habrá sanciones para los alumnos que lideran la toma y adelantó que la casa de estudios ya está analizando las eventuales penalizaciones. «La semana pasada, nosotros labramos un acta y se está evaluando cuáles serán los pasos a seguir», señaló Juárez Roca. En la página web oficial del establecimiento, un comunicado sostiene que las clases aún están suspendidas.

Las posiciones a favor o en contra de la toma se vuelven cada vez más enfrentadas, tanto entre los padres de los alumnos como en los propios estudiantes. Así, unos grupos de jóvenes que se autodefinieron como «estudiantes independientes» hicieron circular ayer una carta abierta a la comunidad en la que plantean su disconformidad con la medida de fuerza de sus pares.

«Hace dos meses que comenzó el ciclo educativo y hay cursos que no logran superar su tercera clase con el mismo profesor», señaló el comunicado, que denunció también que «desde 2007 el prestigio del colegio decayó notablemente, ya que de mil aspirantes al curso de ingreso hoy hay sólo trescientos inscriptos».

En tanto, la Red de Madres y Padres en Defensa del Pellegrini criticó al rector de la UBA por querer vincular su apoyo a la toma a «un negocio con el bar de la escuela».

Este grupo de padres expresó que lo que apoyan 800 familias es «la defensa y el respeto del proyecto educativo que ha mostrado ser exitoso en los últimos 15 años, la remoción del equipo de conducción por mal desempeño y el nombramiento de nuevas autoridades idóneas».

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